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“Agua bendita, el toque especial que necesitaba el sancocho”

Tienen ocho años cocinando pailas de sancocho panameño el día de San Pedro Nolasco, rinden honor al fundador de la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced compartiendo un plato de comida con los más necesitados. 

“Cada año va creciendo la tradición, en esta ocasión organizamos un concurso para incentivar a los fieles de la parro- quia Nuestra Señora de la Merced, seis grupos participaron muy motivados, se premió al “Mejor Sancocho 2020”, manifestó Fray Javier Mañas, párroco de la comunidad. 

El Chef panameño Charlie Collins fue el responsable de degustar y elegir al sancocho ganador, preparado por Sabrina Portillo, Dagoberto García y otros jóvenes que forman parte del Coro Polifónico de Panamá, quienes gritaban emociona- dos: ¡Viva la paila musical! 

“Las tradiciones que tenemos en nuestro país no se pueden perder, hay que regresar a ellas. Esta es una obra lindísima, destacamos la cultura gastronómica del país, además estamos aportado a la parro- quia y a su gente”, afirmó Collins, luego de entregar el premio al equipo ganador. 

Origen 

El padre Mañas, en su homilía, explicó que fue San Pedro Nolasco quien ideó tener abundantes ollas y calderos de sabrosas comidas para que los mercedarios ofrecieran a los cautivos de España hace casi 800 años. 

Cuando se fundó el convento de la Merced de Panamá en 1520, en el antiguo sitio de Panamá La Vieja, se construyó a las afueras un recinto donde los pobres y peregrinos llegaban y partían. Para ellos siempre hubo puertas abiertas y acoge- doras. 

“Dar de comer, dar libertad, ofrecer la vida para el rescate del hermano que sufre ha sido la misión” afirmó. 

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