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Amarse para toda la vida ¿mito o realidad?

Carlos Herrera   @mejorpareja.mejorfamilia

Existen varias posturas con respecto a este tema: una postura romántica que promueve que el enamoramiento se mantenga prolongadamente en el matrimonio, manteniendo las “mariposas en el estómago” y el deseo constante de tocarse, de estar cerca. 

Y por otro lado, está la postura que busca derrumbar la idea romántica expresando que el enamoramiento es la primera fase del amor, desapareciendo con el tiempo y la dinámica de convivencia. Aquí quisiera hacer un alto ¿Tú qué opinas?

Hoy vengo a plantearte mi postura personal, cristiana y como especialista en terapia de pareja. 

Creo en el amor sano, productivo, de “ganancia” para ambos, quienes son capaces de diseñar su propia realidad conyugal, donde el amor varía y se transforma en el caminar matrimonial. 

Existen etapas en el matrimonio de mayor contacto emocional y otras de dificultad para lograrlo, etapas de mayor vivencia de la sexualidad y otras de mayor distanciamiento todas estas etapas son parte de la vivencia del amor.

No creo que el plan divino sea simplemente aguantar cuando las cosas funcionan mal en el matrimonio. Es natural los desacuerdos, la ruptura de lo pactado, los sentimientos de celos, los días o épocas grises. Pero la disposición de ambos en recuperar y reestablecer la salud de la relación de pareja hace la diferencia. 

Estoy convencido que existe el amor real, auténtico, complementario, oblativo, cooperativo, promotor del amor propio, del amor a Dios, flexible, abierto a la escucha y empático.

 El amor para toda la vida es una realidad, pero que tenemos que forjar todos los días. 

Tips  para la relación conyugal 

  • No tengan miedo a equivocarse: es natural sentir temor ante decisiones grandes, arriesga, asuman los cambios, pero no pierdan el enfoque.
  • Conózcanse todos los días:  el proceso de conocer a tu pareja no termina en el noviazgo, se mantiene durante toda la vida matrimonial. 
  • Espacio para el amor propio:  dediquen tiempo y espacio a cultivar la relación íntima con ustedes mismos. La clave para conectarte con tu pareja, es primero conectarte contigo.
  • Rompan la monotonía: incentiven los espacios para vivir la creatividad y reflejar nuevas sensaciones en la vida matrimonial. Sorpréndanse y renueven de mil maneras el sentimiento común. 
  • Es un Plan de Dios: un matrimonio donde Dios no sea el centro, tiene fecha de caducidad y más rápido de lo que se imaginan… Descubran en la oración y la vida sacramental el propósito de Dios en su relación de pareja.
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