Variedad

Aprenden a ser protagonistas de su propio desarrollo

Si bien la parroquia Santa Ana tiene el comedor “Jesús en los pobres” y desarrolla otras acciones que benefician a la comunidad, también reconocen la importancia del trabajo y de tener capacitación laboral para sus feligreses.

Desde abril hasta octubre del presente a.o desarrollaron diferentes cursos: Cocina, informática, corte y confección, manualidades e inglés. Capacitaciones ofrecidas por la Escuela de Promoción Social en diferentes áreas del templo.

Su párroco, el sacerdote Luis Nuñez asegura que con estos cursos se hace posible que muchas personas se vuelvan emprendedoras. “Niños, jóvenes, adultos y ancianos aprenden la importancia de tomar las riendas de su propio desarrollo, logran un medio de subsistencia”, asegura.

Manifiesta que muchas personas asisten, especialmente las del barrio, ya que los costos y el día sábado es muy conveniente para ellos.

Osman Moreno, es un se.or de 75 años que ha participado varias veces en los cursos de computación. “Valoro que a mi edad puedo seguir aprendiendo para ayudar a los ni.os que necesitan apoyo. Aconsejo a los demás a que no se dejen dominar por la edad” expresó.

Muy animado Osman se ofrece entregando volantes, para invitar a otras personas, comenta alegre que le acaban de regalar una computadora de segunda para practicar.

En la cocina…

Todos los sábados desde la una de la tarde los participantes se reúnen con la chef panameña Gladis Moreno. Una profesional especialista en comida japonesa y repostería. “Ver como vienen desde otras comunidades lejanas como Arraiján,

Las Cumbres solo con el deseo de aprender, motivan a seguir contribuyendo con esta obra a la que fui invitada”, afirmó la instructora.

Si bien es cierto, el objetivo es capacitarlas, la visión de la parroquia

Santa Ana es ser opción inmediata de recreación sana, formación en educación no formal, crecimiento espiritual y humano, como respuesta a las necesidades latentes que manifiesta la comunidad conformada por muchas zonas marginadas.

Experiencia de un sacerdote

El padre Alfredo Uzcategui sin dejar sus responsabilidades en la parroquia, se convirtió en un participante más del curso de cocina. En la feria parroquial pudo demostrar lo aprendido preparando unas arepas gourmet que se convirtieron en todo un éxito, se vendieron todas a 1.50 balboas.

“Me ha gustado siempre la cocina, y en este curso aprendí sobre el orden y la disciplina, el uso correcto de los ingredientes. Tuvimos una docente de mucha experiencia que la comunidad debería valorar m.s,” manifestó satisfecho por los conocimientos adquiridos.

Para el presbítero ha sido valioso el tiempo invertido, se.ala que como sacerdote pudo administrar sus horas y responsabilidades para adquirir conocimientos y acompañar en tan gratos momentos a la comunidad

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