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Arrancan las clases virtuales

El año escolar inició el 22 de febrero con la incorporación de los docentes a los colegios, mientras que las clases con los estudiantes arrancan este lunes 1 de marzo en la modalidad virtual.

Montgomery A. Johnson Mirones, ocds

En esta edición nos dirigimos a los estudiantes y padres de familia que regresan a las aulas virtuales mañana.

Igual que para la planta docente, ya esta modalidad virtual no nos ha de agarrar por sorpresa; además que, reconocemos que, en verdad, la educación con modalidades virtuales o a distancia existe desde hace años atrás.

Lo que no podemos repetir son los errores de tiempos pasados, y menos los errores que se cometen en el aula física y en casa, y los tenemos que ir superando. Veamos algunos consejos humanistas para estudiantes y padres de familia, centrados en la figura de la persona humana.

TODOS JUNTOS. Necesitamos caminar juntos de la mano, en línea paralela respetando los roles que tenemos cada uno.

 

Estudiantes

Valoren la educación como una llave que los impulsará al éxito profesional y social. El esfuerzo, y sacrificio que hacen muchos padres de familia, para sufragar los gastos escolares (ya sea particular u oficial) es grande: no lo desperdicie. Valore el esfuerzo que hacen sus maestros, que también, al igual que ustedes, han tenido que cambiar su estilo vida. Valoren sus sanas amistades, y jamás den por sentado a su familia y a sus amigos. La escuela no es solo un lugar de aprendizaje académico, sino un laboratorio vivo para ejercitar tus valores: responsabilidad, respeto, solidaridad, tolerancia.

Más allá de lecciones académicas, se le quiere formar para aprender a pensar críticamente para la sociedad cuando sean ustedes los adultos sea más justa y correcta para todos. También tienen el poder de motivar a su profesor al demostrar su interés y empeño en aprender y ser mejor. Esto no es una carrera por ganar una “nota”, sino quien aprovecha mejor el tiempo del viaje educativo. No aprenda solo por “pasar”, sino por querer aprender y ser mejor.

Para ello se requiere de autonomía, curiosidad y el deseo interno de conocer, hacer y ser más. Busque más información, ningún plan de estudio puede cubrir todo el contenido de una materia, de ahí la importancia que por su cuenta usted quiera buscar más, y llevar al salón sus ideas para compartir y seguir construyendo.

En una analogía, ustedes son los constructores, mientras que los maestros son los capataces y jefes de obra. No espere que ellos construyan por ti, te toca construir a ti.

Oportunos consejos:
  • ESTUDIANTES. Valoren la educación como una llave que los impulsará al éxito profesional y social. El esfuerzo, y sacrificio que hacen muchos padres de familia.
  • PADRES DE FAMILIA. Acompañe, pero no mande al maestro, respete el espacio virtual del maestro en casa. Necesitamos caminar juntos de la mano, respetando roles.
  • Nuestra vocación ha de ser planteada, no solo en la formación académica, sino en el sólido ejercicio de los valores para una sociedad más correcta.

Padres de Familia

Acompañe, pero no mande al maestro, respete el espacio virtual del maestro en casa, el alumno es su hijo(a), no usted. Necesitamos caminar juntos de la mano, en línea paralela respetando los roles que tenemos cada uno. Somos aliados para el logro de un fin común: formar a sus hijos para el hoy y mañana. Los valores se aprenden en casa, con el ejemplo de nosotros los adultos. Si el binomio escuela-hogar marcha disparejo, los únicos perjudicados son nuestra juventud.

Dejen que los niños sean niños, los jóvenes sean jóvenes. Caerse es permitido siempre y cuando haya un aprendizaje que me lleve a no caer por lo mismo.  Ya de por sí, para muchos estudiar es estresante, no añadamos más a esa ansiedad por exigir una “nota”, sino también nuestros muchachos lo único que querrán será una nota y no aprender.

ALUMNOS. Valoren el esfuerzo de sus maestros, que también han cambiado su estilo vida.

Instaure una estructura de estudio, desde la casa hay que tener disciplina de auto cuidado emocional que usen su uniforme escolar, aseo, se dejen ver con sus cámaras. Que trabajen sentados en un lugar fijo que invite a pensar y trabajar, minimizando las tentaciones de la distracción. Modéleles la organización del tiempo: para trabajar, alimentarse, recrearse, y compartir con la familia. Un horario humanamente flexible, pero responsablemente establecido. Modele las conductas, luego supervise a sus hijos (hasta los adolescentes también, o más) a distancia jamás minimizando su autoridad.

No les hagan las tareas ni les cubra sus faltas, seamos ejemplos de honestidad. Procure que no les falte sus materiales, dentro de sus posibilidades, y que sean agradecidos con lo poco o mucho que tienen.

Ante todo, sean ustedes catequistas y transmisores de la fe.  Cuiden su iglesia doméstica, orando en familia, para hacer familia. La alimentación espiritual será el sostén nuestro en la adversidad, y lo miraremos a Él en agradecimiento ante la bondad.

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