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Bocas del Toro realiza jornadas de oración por los enfermos

La Prelatura de Bocas del Toro se unió a la XXVIII Jornada Mundial del Enfermo, celebrada en la festividad de Nuestra Señora de Lourdes cada 11 de febrero. Este año, el lema fue: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré (Mt 11,28)”. Las parroquias San José de Chiriquí

Grande y Sagrado Corazón de Jesús, en Empalme, se unieron a este acontecimiento celebrando la Santa Eucaristía por los enfermos.

Al abrir el corazón, Jesús conoce cada una de nuestras necesidades y realmente los padecimientos que vivimos, por eso con la exhortación del Papa Francisco nos da consuelo, porque “una humanidad afligida que sufre los vacíos de no tener quien le aliente encuentra en Él frases de esperanza como, ‘venid a mí. Les promete alivio y no hay que ir a otros lugares. La misa es la mejor medicina para sanar el cuerpo y el espíritu”, expresó el padre Bartolomeu Blaj.

El padre Juan Solís, en la catequesis ofrecida en la Capilla San Juan Bautista en Rambala, Chiriquí Grande, dijo a los hermanos que con el gran suceso de las apariciones de la Virgen en Lourdes, ocurridas el 11 de febrero de 1858 en la gruta de Massabielle, apareció a una niña sencilla y humilde conocida como Bernardita.

Hoy es una gran santa en la Iglesia, por lo que este hecho atrajo a enormes multitudes a buscar consuelo y alivio en sus necesidades.

El pueblo cristiano descubre en María la imagen de la Iglesia futura, la anticipación de la nueva Jerusalén, cuyas puertas están abiertas a todas las naciones. Con ella encontramos a Jesús y él jamás se negará escuchar nuestras necesidades”.

La comunidad cristiana católica acudió al llamado y asistió con fervor a la eucaristía, llevando así un corazón contrito y humillado para que Jesús lo alivie y lo sane por medio de su Palabra. Muchos enfermos, tanto de cuerpo como de alma, fueron a recibir la Unción de los Enfermos, sacramento de curación, “que es un regalo de Dios que sana y purifica el espíritu de quien lo recibe. De la misma manera, al recibirlo bien dispuesto y en gracia, si es la voluntad de Dios, puedes obtener, la curación o la salud, y esto lo pueden dar como testimonio muchas personas”, expreso el padre Bartolomé.

“Es un significado muy grande para mí, recibir el sacramento, me he sentido muy bien, desde mi fe sé que mis dolores van a pasar y mi corazón está satisfecho. 

Creo en este sacramento y sé que Dios está presente conmigo, nunca me ha abandonado y ahora más en estos momentos de prueba”, manifestó Justa Machuca de parroquia San José de Chiriquí Grande.

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