DiócesisPrelatura de Bocas del Toro

Bocas del Toro vive su fe en tiempo de pandemia

Laicos, sacerdotes y la feligresía en general emprenden ahora un nuevo reto: asumir su fe y la práctica de la misericordia con los demás.

Yoel E. González N.

La iglesia activa se renueva y avanza, aún a pesar de los tiempos difíciles, incluso en medio de catástrofes y situaciones inquietantes, porque es la fe la que sostiene al católico.

Pero, en este proceso tan particular en el que vivimos, desde hace aproximadamente 8 meses, la pandemia del Covid-19 en Panamá ¿qué motiva a los sacerdotes que realizan su trabajo tan particular, pastoral y misionero en las regiones de la Prelatura de Bocas del Toro?

Para el padre Roberto Vaccaru, párroco en la parroquia San José de Almirante, en la historia de la humanidad siempre encontramos momentos difíciles y es en estos momentos que la iglesia está más presente, más cercana a las personas.

Sin la fe en Dios nada es posible, aseguran los sacerdotes que sirven en la Prelatura de Bocas.

“A mí en lo particular me motiva Jesús, el seguro hubiese estado entre las ovejas, él no se encierra en la casa, es él quien sale a buscar a las ovejas para pastorearlas, así es como yo también trato de seguir a Jesús, estar entre las ovejas, no virtualmente sino físicamente”, dijo.

También el padre Johannes Fajar, administrador de la parroquia San José de Chiriquí Grande, piensa que es la fe una de las principales herramientas en el camino pastoral, tanto de sacerdotes como laicos, donde encuentran la fuerza para emprender cada obra eclesial. “Es importante que los sacerdotes, los laicos y la feligresía no pierdan la fe en la vida, que no se pierda la esperanza, debemos darnos fortaleza entre nosotros, uno al otro mediante el saludo y la oración constantes”, enfatizó.

Valor. El padre Roberto Vaccaru no escatima en compartir.

El celo pastoral, por la salvación de las almas, es el principal motivo en el trabajo pastoral del padre Juan Solís, administrador de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, considera que no hay que tener miedo al COVID-19.

El sacerdote, oriundo de Guararé, expresó con firmeza que más bien hay que tener confianza plena en Jesús, y que la pandemia no tiene porqué alejarlos del cumplimiento de nuestra misión: evangelizar.

“Estamos en un tiempo propicio para evangelizar”, indicó tras reafirmar que los sacerdotes “existimos” para hacer presente a Jesucristo, ¿cuándo? En todos los tiempos, ¿dónde? Pues en todo lugar, en toda circunstancia, en toda situación”.

Al respecto, el padre Jesús Sánchez, de la parroquia Santa Isabel de Hungría en Changuinola, señaló que en estos tiempos es fundamental la oración. “Ella es como un antídoto para cualquier tentación, para cualquier situación que se presente de desaliento, desanimo e incluso de desesperación.

Agregó que, en lo particular, a él le motiva estar con Jesús a través de la oración porque le fortalece al igual que a la feligresía. “Si el sacerdote se mantiene conectado con su comunidad, se fortalece él y fortalece su trabajo pastoral”, aseguró.

¿Qué papel toman los laicos? 

Lesbby Pimentel de Gómez, quien sirve en la parroquia San Vicente de Paúl en Guabito, considera que las limitaciones que se viven durante este tiempo de pandemia han sido llevaderas, y las medidas sanitarias aceptables, pese a los miedos infundados por las redes sociales han salido adelante.

Ruth Rocha es catequista en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de El Empalme. Sólo la fe los mueve, ella asegura que es la esperanza y la certeza que el Señor está presente en cada situación de nuestras vidas, es llevar las pruebas con alegría aun cuando parezca difícil el camino.

Aracely González participa de manera activa en la parroquia Santa Isabel de Hungría, nos compartió que para ella la nueva modalidad que está viviendo ha tenido sus ventajas y desventajas, y como laicos comprometidos muchos han dedicado más tiempo a la oración al igual que para la meditación de la Palabra de Dios.

“Se extraña asistir a la misa como normalmente lo hacíamos, las amistades, familiares que nos encontramos en el templo, pero ahora nos toca utilizar los celulares para comunicarnos”, manifestó.

Asimismo, comentó que algo que también hace falta es la convivencia en los centros de trabajos, pero a pesar de lo estresante, los cambios han sido significativos y toca adaptarse siempre de la mano de nuestro Señor Jesús para lograr los objetivos cada día.

 

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