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Brindaron un espacio seguro a los refugiados

“No son delincuentes, ni animales, debemos tratarles como lo que son, hermanos que requieren acogida y amor en su dignidad de cristianos”.

Con estas palabras monseñor Pedro Hernández Cantarero, obispo del Vicariato de Darién exhortó a los cientos de fieles que asistieron a la eucaristía, celebrada el pasado domingo a propósito de la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado 2019.

La pastoral de Movilidad Humana de la arquidiócesis de Panamá ofreció las -gracias al apoyo de la Basílica Menor Don Bosco – un espacio seguro en el que los refugiados pudieran vender sus artesanías, en vista de todas las dificultades que tienen para encontrar empleo.

“Deseamos visibilizar y sensibilizar el trabajo que venimos haciendo, además de ofrecer un espacio a estos hermanos que necesitan trabajar para poder comer y sostener a sus familias. Como Iglesia nos preocupamos en acogerles, acompañarles y protegerles en sus diferentes dramas” así lo señala Jorge Ayala, director de la pastoral responsable.

En este mercadito solidario podían adquirir desde una bolsa ecológica hecha con material de reciclaje hasta ropa y joyería artesanal. En el evento se reunieron diferentes instituciones que brindaron asesoría jurídica y chequeos médicos.

Bajo el lema: “No se tata solo de migrantes”, la Iglesia Católica Universal conmemora esta jornada. “Desde 1914 se celebra y desde nuestra pastoral queremos contribuir a abrir espacios de cooperación no solo económica, sino también de fe, social y cultural, para acrecentar día a día el espíritu solidario y fraterno que nos debe caracterizar a los panameños” concluyó.

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