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¿Cómo crecer profesionalmente en aislamiento?

Montgomery A. Johnson M.

El docente que forma integralmente a sus pupilos ha de ser un modelo y testimonio de vida. No aplica el dicho “haz lo que te digo, y no lo que hago”. Si queremos que nuestros estudiantes, sean aplicados, investigativos, curiosos, y autónomos en su modo de aprender; también el docente lo debe ser, y dar el ejemplo.

Para mantenerse profesionalmente exitoso, hay que estar constantemente actualizado. En estos tiempos de pandemia, para los maestros ha sido más complicado, porque usualmente los tiempos de actualización son entre enero y febrero, pero este año, además de las capacitaciones usuales, hemos tenido que aprender sobre la marcha.  Me refiero específicamente al uso de plataformas digitales y herramientas informáticas que permiten que la educación se mantenga a pesar de la distancia, trabajando con bibliografía y un entrenamiento que no estaba condicionado a la virtualidad, sino la presencialidad.

Para profesiones, cuyo horario de trabajo es más concreto y fijo, quizá las jornadas de capacitación son más atractivas y fáciles de acceder. Sin embargo, para el docente, cuyo trabajo no termina cuando llega a casa (y ahora que el tiempo frente a la pantalla se duplica, y no sale de casa), se hace más difícil tener tiempo disponible. No obstante, esa desventaja también la ponemos en positivo, porque han abundado las ofertas de capacitación por medios digitales, sin tener que salir de casa y gratuitas.  Ha sido una gran ventaja poder asistir a capacitaciones, seminarios y foros de índole académica en la especialidad de cada uno, como de técnicas pedagógicas, incluso traspasando las fronteras con expositores de nacionalidades europeas o del resto del continente americano. 

 Las capacitaciones por vías digitales han tenido mucha apertura, incluso, quienes no pueden asistir en vivo, reciben la grabación que pueden ver por diferido. De manera que, aunque haya más trabajo, tampoco hay limitantes geográficas para asistir a la multiplicidad de ofertas de capacitación que se están ofreciendo por distintos medios. Lo importante es mantener enfocada mi vocación, de hacer crecer a los demás, porque para ello, yo también tengo que crecer para ofrecer siempre lo mejor.

Ante la gran cantidad de seminarios, webinars, foros, y demás que llegan, hay que revisarlos con mucha disciplina y discernimiento.  Hemos descubierto en tecnología la gama casi infinita de aplicaciones, plataformas, páginas web, etc. que intentan facilitarnos el trabajo y hacer de la experiencia enseñanza-aprendizaje más atractiva.  Pero poder descubrir cuál de todas es la que mejor se adapta a mis necesidades de enseñanza y habilidades informáticas, requiere de tiempo para poder explorar, experimentar, y probar.  Cuando un maestro está abrumado con trabajo pendiente y por asignar, el tiempo para explorar por sí solo estas herramientas, y acostumbrarse a ellas es muy limitado. Más aún, cuando comienza a usar una, llega otra supuestamente mejor.

Para contrarrestar esto, cada centro educativo debe tener una política institucional sobre cuál se trabajará de forma básica: esta será desde donde se toma asistencia, se envían circulares y demás comunicación escrita, se envía y recibe asignaciones, y hasta poder colocar la evaluación. Eso no quita que, por iniciativa propia, el maestro dentro de su clase opte por usar otras novedosas según requiera la materia. Muchas veces funciona mejor que haya círculos de crecimiento inter-pares en vez de una capacitación.  Más que enseñar o capacitar, los maestros comparten experiencias técnicas, y todos van aprendiendo de las experiencias ajenas.  

De la mano del crecimiento técnico (académico y profesional) está la formación espiritual. El maestro católico, que quiere brillar en su salón de clases también requiere que se deje iluminar primero por el Evangelio y el Espíritu Santo. Eso no aplica para solo los maestros de Religión, sino para todos.  La estabilidad espiritual viene de asistir a la Misa, cuya oferta televisada y digital también es abundante, y demás grupos de pastoral o de oración que le permitan regocijarse, llenarse de esperanza y caridad para compartir con los demás, y así ser reflejo del amor de Dios en el aula.

MAESTRO CATÓLICO:

***. – Para brillar en su salón de clases también requiere que se deje iluminar primero por el Evangelio y el Espíritu Santo.

***.- La estabilidad espiritual se alimenta de la asistencia a la Misa, cuya oferta televisada y digital, ahora en Pandemia es diaria. 

***.- Debe pertenecer a grupos de oración que le permitan llenarse de caridad y ser reflejo del amor de Dios en el aula.

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