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¿Cómo logro vencer las tentaciones?

Nuestro peregrinaje en la tierra es un continuo estar despierto y con las lámparas encendidas,  ante los peligros y tentaciones que se puedan presentar en las diversas situaciones de nuestra vida.

Las tentaciones nos acechan a todos, y son parte del diario vivir, pero nunca tienen la última palabra. La tentación nos incita a pecar, pero depende de nosotros acoger la voz de Dios y decir “¡No!” al tentador.

Éstas, una vez vencidas, nos fortalecen en la fe y renuevan nuestra opción por Cristo. Por eso no hay que tener temor de las tentaciones, sino más bien luchar y superarlas. Lo primero, para poder vencer las tentaciones, es estar seguro de que cuentas con Dios, y de que solo no podrás luchar. Nada podrás lograr si confías sólo en tus propias fuerzas, pues a veces es fácil dar consejos, hablar con los demás, escuchar, pero muy difícil darse ánimos a uno mismo.

Siempre necesitamos de los demás para que nos ayuden en nuestro camino de santidad. Luchar solos contra la tentación hará más fatigosa la batalla y te dará resultados tal vez menos favorables, por ello es esencial dejarse acompañar por otro, es decir, acudir con frecuencia a un confesor.

El padre Israel Ramos asegura que cuando nos sentimos tentados, algo que nos ayuda a superar las pruebas, es la oración, la escucha y meditación de la Palabra.

“Orar y pedir a Dios que  no nos suelte y no nos permita caer es algo indispensable; así mismo, leer la Palabra y reflexionar, pues también Jesús fue tentado en el desierto”, destacó. Además debemos acercarnos a la Virgen María, pues ella conoce la lucha de sus hijos y, como una madre, nos ayuda a levantar-nos cuando fallamos o cuando estamos en dificultades.

“Reconocernos frágiles y débiles es indispensable; saber que necesitamos de Dios y de María es muy importante, porque cuando el miedo aparezca, sabemos que no estamos solos y eso nos da la fuerza necesaria para vencer”, resaltó el sacerdote.

Por lo tanto, no hay que tener miedo, porque el miedo paraliza, descontrola y no da lugar a las buenas decisiones. El miedo es un anestesia  que no te deja actuar con libertad, no te permite salir de la oscuridad, te deja inmóvil, quieto y sin posibilidades.

Aparta el miedo de tu vida acercándote al Señor. Si miras a Jesús y confías en Él ten toda la seguridad de que vencerás la tentación. No hay nada ni nadie que pueda separarte del amor de Dios. Así que, ¡no tengas miedo!

Ante todo, debemos tomarnos de la mano de Dios y confiar en Él. Sin mie-dos, sin autosuficiencia, sin soberbia, confiando nuestra victoria a su inmenso amor.

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