Curso BíblicoEspiritualidad

¿Cómo nació la Biblia?

El proceso de la composición bíblica realizó un largo recorrido cuyas etapas “vivir/hablar/ escribir” no fue siempre fácil de delimitar. La historia atestigua el hecho de que lo hablado solía reflejar a su vez lo vivido y esto, al transmitirse de boca a oído, activó la “tradición oral” que, en su momento, trataron de poner por escrito, que corresponde a lo que hoy conocemos con el nombre de “fuentes”.

El Hecho/vivir: en un primer momento sucedieron los acontecimientos, en los que actúan Dios, Jesús, el Espíritu Santo y algunas personas o comunidades. Por ejemplo, la lucha del pueblo por salir de la esclavitud de Egipto, la curación del ciego por parte de Jesús o los viajes misioneros de Pablo.

La Memoria/hablar: en un segundo momento las comunidades contaron y transmitieron esos acontecimientos a viva voz: “Recuerdo que Jesús nos dijo…”, “mi padre me enseñó que…” Esas narraciones pasaban de persona a persona, de familia a familia, de comunidad a comunidad y lo hacían con fines catequéticos; es decir, para que la experiencia vivida o contada ayude al pueblo a crecer en la fe.

La Escritura/escribir: en un tercer momento, algunos miembros del pueblo o de las comunidades recopilaron materiales sobre estos acontecimientos, los resumieron y los pusieron por escrito con el fin de no olvidarse de lo que habían recibido como herencia de fe. A estos tres momentos los llamamos HECHO, MEMORIA y ESCRITURA.

Dios y la inspiración del Espíritu han estado siempre presentes en ellos. En efecto, Dios se ha ido revelando a hombres y mujeres para que descubran su proyecto de salvación en los acontecimientos que vivían y para que los transmitan con fidelidad a todas las generaciones.

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