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Concurrida Cena de Pan y Vino

Concurrida Cena de Pan y Vino

Por segundo año consecutivo,  la zona misionera de Santa Fe fue sede de la V Cena de Pan y Vino a beneficio de las vocaciones del Vicariato Apostólico de Darién, bajo el lema “Hágase en mi según tu palabra”, celebrado en el Centro Educativo Básico General Bilingüe

Este evento celebrado el pasado 22 de marzo contó con la presencia de Monseñor Rafael Valdivieso obispo de Chitré quien  acompañó con la bendición del Vino y el Pan, y contó con el testimonio de varios invitados especiales. Estuvo presente el padre Domingo Escobar responsable de la Casa Hogar el Buen Samaritano donde anima la Pastoral VIH-SIDA, dando acogida integral a personas viviendo con VIH  y con SIDA, y que están carentes de recursos.

El sacerdote Escobar, que este año cumple 30 año de vida sacerdotal contó sobre su tiempo por el Seminario mayor Mayor San José y reconoció que esta experencia le fortaleció su vocación, pues su impulsivo carácter lo hacía ver como una persona contestataria y rebelde, algo que tenía que revisar.Escobar aclaró estar agradecido por el amor que ha  vivido en la intimidad con el Señor, aman-do el ministerio sacerdotal, la alegría de ser sacerdote y la sencillez de vida, nunca olvidando su origen humilde campesino.

“No me fue fácil llegar, el sacerdote es Pastor de todos y no de casarse con un determinado movimiento ni estar a disposición de, sino al servicio de, para no perder nuestra identidad con Jesús, nuestro paradigma en el pastoreo”, puntualizó.Por su parte, la hermana Rosmery Castañeda compartió des-de sus inicios donde tuvo que salir y desprenderse de todo desde muy pequeña, ahora teniendo ya 47 años de vida consagrada, explicó: “Ha sido para mí un canto de alabanza día tras día, soy la mujer más feliz cada amanecer; opto por ser religiosa y con la exigencia que me pide el Evangelio, trato de vivir las Bienaventuranzas como proyecto de vida”, enfatizó.

El misionero Edisson Cossio quien se prepara para ser diácono en Darién ha aprendido en las diferentes zonas misioneras donde le ha correspondido servir, como son Metetí, El Real de Santa María , Río Congo y Jaqué Costa Pacífica.

“Como misionero hay que tener total desprendimiento en la evangelización, es un gran desafío, pues no debemos estar donde queremos sino, donde la gente más lo necesite, quiero ser sacerdote para servir, trabajar y orar con las comunidades de Dios”, recalcó. Iván Montenegro Castillo, tiene 17 años y está contento de servir a la Iglesia Católica.

Él compartió, que desde muy pequeño fue criado con enseñanzas de Dios por parte de su madre, que pertenece a la Iglesia evangélica, pero una vez lo invitaron a la Iglesia Católica y se sintió como en casa,  fue recibido y aceptado aunque él en su momento pensó ser rechazado. Ahora es un joven  que impulsa en otros el afán de servir a la comunidad.