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Congregación del Santísimo Redentor: 287 años anunciando la Redención Copiosa

San Alfonso, inspirado por Dios e iluminado por las luces de fuego del Espíritu Santo, movido por la Palabra de Dios y con un gran corazón de pastor, de celo apostólico, funda bajo un clima de oración profunda en la ciudad elevada de Scala, cerca de las costas de Amalfi, la Congregación de Misioneros del Santísimo Salvador, llamada más tarde, en 1749, del Santísimo Redentor. Era el memorable día del 9 de noviembre de 1732.

Para la fundación del nuevo Instituto Misionero, san Alfonso se vio rodeado de gente llena de Dios que le acompañó con oraciones. La historia menciona a la beata María Celeste Crostarosa y a un grupo de hombres de recia espiritualidad que iniciaron junto a san Alfonso el camino de una vida misionera por el bien de los más desprotegidos. Aquellos primeros redentoristas fueron: Giovanni Mazzini, Vicenzo Mannarini, Pietro Romano, Giovanni Battista de Donato, Silvestro Tósquez, César Sportelli, Tomás Falcoia y Vito Curzio.

Sin duda alguna, san Alfonso fue un hombre inspirado por el Espíritu Santo, quien confió en la providencia de Dios. Esta fe lo llevó a la obediencia, porque en ella está la bendición. Su fe y obediencia lo mantuvieron en unión fraterna con los pastores de la Iglesia, el papa y los obispos, y él, más tarde, se convirtió en obispo de la diócesis de Santa Agueda de Los Godos. Ese amor a la Iglesia y a sus pastores lo vemos reflejado en todo su ministerio apostólico, impregnado de humildad y sencillez. Así lo leemos en el “Suplex Libellus”, al solicitar al papa la aprobación del nuevo instituto religioso y describir el estado en que se encontraba ya la fundación: “Santísimo Padre, este es el estado en que se halla esta nueva obra. Pero si

Su Santidad no se digna a concederle su aprobación apostólica, la misión no podrá continuar su feliz desarrollo. Por lo que el suplicante y sus compañeros, postrados a sus pies, por el amor que Su Santidad demuestra por la gloria de Jesucristo y por la salud espiritual de tantos pobres campesinos, que son los hijos más desamparados en la Iglesia de Dios, le suplican se digne a conceder su consentimiento apostólico”.

La Congregación del Santísimo Redentor fue aprobada por la Santa Sede el 25 de febrero de 1749. Sin duda alguna, la personalidad de san Alfonso María de Ligorio es impresionante, su corazón estaba hecho de celo apostólico y amor a los más necesitados; eso se propuso en su programa como sacerdote el 21 de diciembre de 1726 cuando fue ordenado: “La Santa Iglesia me honra; yo debo honrar a la Iglesia con la santidad de vida, co

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