EspiritualidadJMJ Panamá 2019

Consolando al que sufre regalando sonrisas

A unos 400 metros de la Cinta Costera l. se encuentra ubicado el Hospital del Niño José Renán Esquive!, nosocomio que ofrece servicios de atención pediátrica, haciendo énfasis en la solución integral de problemas de alta complejidad.

Allí se atienden a pequeños pacientes sin distingo de raza, religión ni nacionalidad, algunos con enfermedades extremadamente dolorosas y otros que deben permanecer hospitalizados debido a que han sufrido accidentes o traumas.

Los padres buscan entretener dentro de sus capacidades y posibilidades a sus vástagos, ya que las horas se hacen eternas cuando la salud se hace ausente. Médicos, enfermeras, trabajadores sociales y voluntarios, hacen lo propio, para lograr que este espacio de tiempo sea el más placentero.

Aunque la alegría se manifiesta por doquier gracias a la JMJ, peregrinos que asisten a ella, no se han olvidado de estos chicos que escuchan a través de su ventana, todo lo que acontece en los alrededores de la Cinta Costera donde se encuentra el Campo Santa María La Antigua.

Uno de esos grupos son los jóvenes peregrinos mexicanos pertenecientes al grupo pastoral Iluminando con Amor quienes se donaron e hicieron viva la obra de misericordia: Consolar al triste, en este centro médico infantil, al regalarles su tiempo a través de juegos, manualidades y charlas amenas.

Iluminando con amor en tierras aztecas busca crear experiencias agradables y diver­tidas a los niños, adolescentes y adultos que se encuentran en situaciones vulnerables en el ámbito médico.

Los guían acciones y comportamientos que son las bases de su voluntariado entre ellos la generosidad, confianza, esperanza, caridad, respeto, alegría y por su puesto lo más importante de todo, el amor.

Así como lo hacen en su México, lindo y querido lo hicieron en Panamá, eso sí, antes de todo se encomendaron a Dios, todopoderoso y a su querida Guadalupana, por eso antes de iniciar el recorrido por el nosocomio, el grupo de jóvenes laicos oró y cantó junto al P. Jamet Pacheco, capellán del Hospital del Niño. En estos momentos tan íntimos los trece chicos cerraron sus ojos, y oraron con tanta fe, que en algunos las lágrimas se asomaron por sus ojos.

En su plegaria el presbítero agradeció al Padre, por permitirles peregrinar junto a Él, to­carle, hablarle, y descubrirle en cada uno de los enfermos, en este caso los niños y niñas.

Gonzalo Vilchis es uno de los jóvenes que pertenece a Iluminando con amor quien nos cuenta que proceden de Guadalajara y de ciudad de México donde brindan sus servicios en los hospitales.

Resalta que para romper el hielo, entre las cosas que hacen están el pintarse las caras, el jugar y hasta hacer manualidades.

«El niño sigue siendo niño independientemente si está en casa, con sus papas, en la escuela o en este caso en el hospital, nuestra actividad de voluntariado es acompañarlos en actividades de niños y nosotros nos con­vertimos en niños pequeños», puntualizó regalándonos una grata sonrisa.

En ese recorrido, los peregrinos les sacaban la risa con tanta facilidad a los infantes, que por momentos les hacían olvidar que tenían una venoclisis o que debían mantenerse encamados.

También compartieron con médicos, auxi­liares y enfermeras, quienes les hablaron de su día a día.

Es una experiencia que consolados y con­soladores nunca olvidarán …

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