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Constitución: un nuevo pacto social

Vivimos en país, donde las normas no suelen cumplirse o donde se aplican selectivamente, o donde en algunos asuntos hay leyes de sobra, que no malas ni defectuosas, sino simplemente que no secumplen. El proceso de reformas constitucionales se inició con un vicio constitutivo: El alcance de las reformas que los miembros de la Comisión de la Concertación Nacional se restringieron a los títulos referidos a los aspectos de la naturaleza y la relación entre los poderes del Estado, y muy poco más.

Para perfeccionar nuestra democracia, necesitamos un nuevo ciudadano, con competencias fundamentales en manejo de los códigos de la ciencia y del control sobre la tecnología, sí, pero igualmente con una cosmovisión y una ética en correspondencia con decisiones sociopolíticas muy complejas. El problema real de las reformas constitucionales no es tanto el del equilibrio de los poderes del Estado, es más de fondo. 

Se trata del fundamento, al modo de ser y operar del pacto social y del pacto político de la sociedad panameña: lo que somos y lo que queremos ser como nación en el futuro: una sociedad nacional cónsona con los cambios y desafíos del tiempo histórico que vivimos.

En ello estamos rezagados casi 40 años.

Desde el quiebre, vía intervención militar extranjera, de los equilibrios de poder interno creados en la época torrijista y carcomidos con el noriegato; y el diseño del manejo y gerencia de nuestro recurso natural estratégico: la posición geográfica vía Canal de Panama.

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