editorial

Constructores de paz

En las últimas semanas se han registrado actos violentos en nuestro país, y en otras latitudes, Huracanes, terremotos, avance del COVID-19, trágicas explosiones. No hay duda que las noticias que han encabezado los diarios y programas de información en estos últimos días pueden ser abrumadoras y tienen a muchos desesperanzados. Una noticia triste tras otra noticia negativa puede desalentar, preocupar y desgastar aún a los creyentes más maduros y positivos. ¿Será posible experimentar paz y seguridad en un mundo tambaleante? Lo cierto es que todos somos responsables de crear el clima de paz y mantenerlo vigente en todos los rincones del mundo. Los que detentan los poderes político, económico, tecnológico y cultural deben ejercerlo a favor de tofos los habitantes de la tierra, sin acapararlos ni sacar provecho exclusivo de ellos en detrimento de la mayoría. 

Alcanzar y mantener la paz es posible, en tanto que la persona humana misma asuma ese compromiso y esa forma de vida. Trabajemos, pues, por establecimiento de la paz desde nosotros mismos, para poder hacerla llegar a otros de manera auténtica.

Empecemos por nuestras familias porque es el lugar para comunicarse y cuidarse unos a otros y superar los conflictos no con la fuerza, sino con el diálogo, el respeto, la justicia, la búsqueda del bien del otro, la misericordia y el perdón. 

En lo que resta de este año 2020, prometamos ser personas que aparten de su corazón, de sus palabras y de sus gestos la violencia, y construyamos comunidades no violentas, que cuiden de la casa común. 

La paz es un valor universal que se encuentra en el “Evangelio de Cristo”, que es el camino que debe convertirse en el estilo de vida a seguir en el presente y en el futuro para lograr la paz. 

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