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Cuando las emociones se enfrentan

Casi todos nosotros tenemos la necesidad de ser vistos por nuestras madres, buscamos su aprobación. Esta dependencia obedece a cuestiones biológicas, pues las necesitamos para subsistir durante muchos años; sin embargo, la necesidad de afecto y de aprobación se forja desde el minuto uno, desde que la  miramos para ver si algo estamos haciendo bien o si somos merecedores de una caricia.

La relación entre madres e hijas siempre ha sido una de las más complejas, al entrar la hija a la adolescencia, la madre pasa a ser el centro de todo malentendido o incomprensión, puesto que deja de compartir los gustos e ideales de la joven. 

Para la Dra. Lilia Isabel Núñez J., Pediatra Endocrinóloga ([email protected] hotmail.com), “los cambios hormonales que se traducen en transformaciones físicas y cambios de estado de ánimo, donde el diálogo madre hija se puede ver afectado porque no hay claridad en la explicación de los cambios, por ignorancia de la madreen cuanto a la edad y la secuencia del proceso y la necesidad de adaptación de la niña a estas nuevas manifestaciones”.

Siempre habrá salida

La terapia también puede ser útil. Cuando ambas pasan a un proceso de anulación entre sí, y es necesario la guía de un especialista, la doctora Nuñez recomienda “a la madre observar los cambios, inspirar confianza, ponerse en el lugar de su hija y dedicar tiempo a resolver las dudas propias de este período.

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