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Cuidado con las mentiras en los niños

El aprendizaje social de la mentira se insinúa en el ánimo del niño, merced a la incoherencia existente entre los valores que normalmente le inculcan los adultos, y esas manifestaciones con las que contradicen con la práctica lo que teóricamente proclaman.

Si queremos prevenir al niño contra la mentira, tendremos que crear en torno a él un clima de autenticidad y veracidad, en el cual lo más importante sea la conducta honesta, coherente y libre de hipocresías; un clima en el que se sienta plenamente aceptado, libre de opresiones autoritarias que le obligan a defenderse y refugiarse en la doblez y el engaño.

La tendencia del niño a la franqueza o al doblez depende en gran medida de la actitud con que los adultos reaccionan frente a la mentira. Uno de los aspectos más importantes es siempre crear en la familia un clima que favorezca la verdad. Atacar de frente la mentira,  sin lograr antes esta condición,  es una empresa llamada al fracaso.

Además, analizar las causas de las mentiras. Dada la variedad de las mentiras infantiles, no se las puede juzgar con criterios simplistas. Habrá que comprender antes los motivos que impulsaron al niño a mentir, el sentido que para él tienen dichas «mentiras».

Se deben buscar siempre las causas, sin olvidar que las que parecen evidentes para el adulto no suelen serlo tanto desde el punto de vista del niño.

Para comprender la importancia que la reacción emotiva tiene en el origen de la mentira, es preciso recordar que la mentira es el arma que el niño emplea ante una situación inesperada, de la cual duda que puede salir airoso con los medios normales que posee.

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