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Descubramos la “vocación humana”, “vocación cristiana” y “vocación específica”.

P. Jhassir Pacheco R.

Posiblemente hemos escuchado los términos “vocación humana”, “vocación cristiana” y “vocacion específica”. No son tres vocaciones sino tres niveles o momentos, que forman parte de la llamada que Dios hace a una persona en la vida.

Vocación Humana: 

La vida es un regalo de Dios. Cuando se aborda el tema de la vocación, se le relaciona con el poder creador de Dios. Se quiere expresar con esto que la llamada, hunde sus raíces en el origen de la propia existencia: desde el seno materno (Jr 1,5) y desde el propio nacimiento (Ex 2, 5-6). Por eso, la vida no es resultado de la casualidad o de un error, se ha originado en el amor y ha sido creada por Dios. La vida de cada persona tiene un sentido objetivo porque es un proyecto inédito, único e irrepetible de Dios. La vocación humana es la vida que Dios da a una persona. La vida es sagrada desde su concepción natural hasta su muerte natural, porque toda vida es vocación. 

Vocación Cristiana: 

“Llamó a los que él quiso” (Mc 3,13). Jesús nos ha llamado literalmente porque quiso. El Papa Francisco afirma que “toda vocación nace de la mirada amorosa con la que el Señor vino a nuestro encuentro”. Lo mejor que nos ha podido pasar en la vida es ser llamados por Jesús. 

En el bautismo somos llamados a ser discípulos de Jesús, a ser sus amigos (Jn15,15). En este sacramento, Dios nos elige para ser sus hijos y miembros de la Iglesia. Es una llamada a la conversión y a la pertenecia de la comunidad cristiana. “Ser cristiano no es una carga sino un don: Dios Padre nos ha bendecido en Jesucristo su Hijo, Salvador del mundo.” (DA 28). Por eso, todo bautizado tiene una vocación y todo seguimiento o servicio a Jesús es vocación.

Vocación Específica: 

En Iglesia existen tres vocaciones específicas: vocación laical, vocación al ministerio ordenado y vocación religiosa. Todas las vocaciones específicas son expresión del mismo Jesús. Ellas muestran, con sus formas de vida, lo particular y fecundo de cada camino a la comunidad cristiana. Todas las vocaciones son valiosas y necesarias en la vida de la Iglesia.   

Vocación Laical 

Los laicos están llamados a ordenar el mundo según el plan de Dios, para el bien de todos los hombres. La secularidad y la ciudadanía son el acento propio de los laicos, ser sal y luz en el mundo. 

La expresión usual “laico comprometido” hace alusión regularmente al compromiso de los laicos, sólo desde la estructura parroquial. La expresión describe el compromiso de los laicos como agentes de pastoral, sin embargo, el riesgo está en considerar que el compromiso del laico sólo es posible en la parroquia. La parroquia es uno de los tantos campos donde un laico puede vivir comprometidamente como discípulo misionero de Jesús.

Formas de vida

Matrimonio, familia, paternidad, maternidad o viudez. Trabajo o Profesión: en la política, educación, medicina, leyes, carreras técnicas, entre otras. Celibato o soltería, agente de pastoral, misión ad gentes, consagración secular o virginidad consagrada. 

Formas de vida  (Nota relacionada)

Vocación al Ministerio Ordenado 

El Ministerio Ordenado es una vocación y un sacramento de servicio. El sacerdote es un hombre cristiano llamado por Dios para servir a la comunidad de los bautizados. Es un ministerio que se recibe del obispo, para colaborar con él, en la evangelización. Por eso, es esencial la fraternidad de los diáconos y presbíteros con el orden episcopal. 

Formas de vida: 

Obispo: Pastores y sucesores de los apóstoles. 

Presbítero: Pastor y cura de almas. 

Diácono: Servidor de los hermanos. 

Vocación Religiosa

Radicalización del bautismo. La vida religiosa femenina y masculina está animada por el llamado a la santidad, mediante un carisma y los votos de pobreza, castidad y obediencia. 

Formas de vida: 

  • Contemplativa: unirse profundamente a Cristo.
  • Apostólica: compromiso de apostolado en el mundo.
  • Mixta: contemplación y apostolado. 

Estamos invitados a descubrir y vivir nuestra vocación. La razón de nuestra vida, la grandeza de ser bautizado y el proyecto vocacional que Dios tiene para cada uno de nosotros en las vocaciones específicas, con sus formas de vida. 

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