,

27 jóvenes reciben sacramentos en el Centro de Cumplimiento de Las Garzas

27 jóvenes reciben sacramentos en el Centro de Cumplimiento de Las Garzas

En medio de barrotes, historias difíciles y procesos de transformación, la fe volvió a abrir una puerta de esperanza en el Centro de Cumplimiento de Menores de Las Garzas, en Pacora.

Por Héctor Muñoz

Un total de 27 jóvenes vivieron su iniciación en la vida cristiana, recibiendo los sacramentos del Bautismo, la Confirmación y la Primera Comunión, durante una celebración presidida por el arzobispo de Panamá, Monseñor José Domingo Ulloa.

La Eucaristía estuvo marcada por un mensaje claro: el pasado no define el futuro de una persona.

“Creemos en la juventud. El mundo los puede mirar con una mirada de juicio, pero Dios los mira con corazón de Padre y les da oportunidades”, expresó monseñor Ulloa.

Durante su homilía, el arzobispo recordó que Dios no mira expedientes ni errores, sino hijos amados capaces de levantarse y comenzar de nuevo.

“Tu pasado no tiene la última palabra”

Uno de los momentos más significativos fue el testimonio de varios jóvenes que participaron del proceso de formación.

Uno de ellos aseguró que lo vivido ahora no define lo que puede llegar a ser en el futuro.

“Mi futuro depende de lo que yo pueda hacer mañana”, expresó.

Una madre: “Aquí dentro no todo es malo”

El evento también estuvo marcado por la emoción de las familias.

Lisbeth Menacho, madre de uno de los jóvenes confirmados, aseguró sentirse profundamente orgullosa de su hijo.

“Aquí dentro no todo es malo. No tengo palabras para demostrar lo feliz que me siento de verlo haciendo la Confirmación”, expresó.

También destacó que el error cometido por un joven no debe definir toda su vida.

“Que haya cometido un error y esté aquí no quiere decir que sea una mala persona”, afirmó.

Una Iglesia que acompaña

La celebración forma parte del trabajo pastoral que la Iglesia Católica realiza dentro del centro juvenil a través del programa “Toma Mi Mano”, impulsado por voluntarios y agentes pastorales desde el año 2019.

Luis Alberto Hernández, asesor de la comunidad misionera juvenil y voluntario del Centro San Juan Pablo II, explicó que el proyecto nació después de la visita del Papa Francisco a este lugar durante la Jornada Mundial de la Juventud.

Desde entonces, cada domingo se desarrollan encuentros, catequesis y actividades que buscan acompañar espiritualmente a los adolescentes privados de libertad.

“Más que catequizar, siento que el Señor me ha catequizado a mí a través de esta experiencia”, señaló Hernández.

El programa también impulsa iniciativas como “La Mesa Servida”, donde voluntarios comparten alimentos y momentos de convivencia con los jóvenes.

Pentecostés y el don de comenzar de nuevo

La celebración coincidió con la cercanía de Pentecostés, un detalle que la Pastoral Penitenciaria calificó como una verdadera bendición.

Fray Francisco Javier Palomar, secretario ejecutivo de la Pastoral Penitenciaria, explicó que recibir la Confirmación en este tiempo representa la fuerza del Espíritu Santo actuando en la vida de estos jóvenes.

“Dios sigue amando y confiando en cada uno de ellos”, afirmó.

La Iglesia Católica mantiene presencia constante dentro del centro, acompañando a los adolescentes tanto durante su permanencia como después de recuperar la libertad, buscando que continúen creciendo en la fe y reencontrándose con su dignidad.

Porque, como se repitió durante toda la jornada, ningún pasado tiene la última palabra cuando todavía existe esperanza.