Variedad

Ecos del Silencio, un bálsamo que da calma en estos tiempos

Eduardo Soto P. ([email protected])

Decía Les Baxter que toda buena música debe ser una innovación, a lo que el filósofo tremendista Federico Nietzsche agrega que “sin música, la vida sería un error”.

Pues innovación es lo que el ministerio musical “Ecos de Silencio” ha generado con las producciones que postearon en su cuenta de Instagram @musiaecos) hace unos días: desde la casa de cada cual [obligados por la circunstancia de la emergencia sanitaria] están posteando videos con canciones que estaban pensadas para la solemnidad del Domingo de Ramos, y otras actividades de la Semana Santa.

Todos aparecen a la vez en los videos, cual tejido de rostros juveniles en camisetas, con pañuelos en la cabeza, en cualquier rincón de la casa, garajes, sus dormitorios: “realidad individual y colectiva” que nos alcanza a todos, y que ahora está siendo acariciada con este bálsamo musical de Ecos del Silencio.

Llevan dos videos posteados con esta modalidad a la que podríamos llamarle “mosaico desde y para Dios”, el primero fue Yo te amo, Señor; Mi fuerza eres tú, y más recientemente han colocado Rey de Reyes.

La iniciativa

Todo empezó cuando a José “Pepe” Casis, líder de este equipo, se le ocurrió subir a su Instagram personal una canción “para descargar la presión que sentía por esta incertidumbre” que ha generado el encierro para contener el coronavirus.

La idea cuajó en el grupo, y de esta forma nació la idea de preparar este ramillete como “una manera de dar consuelo y sobre todo abandonarnos en las manos de Dios en este tiempo”.

Pepe señala que la primera de las producciones, “Yo te amo, Señor…” la estaban preparando para la misa de Domingo de Ramos, por la simbología de la entrada de Jesús como Rey a Jerusalén. 

“La letra nos hace fortalecer más nuestra confianza en Él, y por eso decidimos grabarla en vivo, cada uno en su realidad, en su espacio, ya que no nos podemos encontrar, y realmente esta distancia como grupo nos ha afectado mucho ya que somos muy unidos”, indica Casis.

Y añade: “Vimos en esto la oportunidad de cantar juntos, pero distanciados, y hacer lo que más nos gusta, contagiar a los que nos oyen de ese amor de Dios por cada uno”.

“Muchas personas, sin querer, se han sentido acompañados por esta iniciativa que no busca para nada ser una producción profesional, sino alzar nuestra voz en medio de la naturaleza de nuestra vida”, concluyó.

Y fue así –con música e ingenio juvenil– como se arregló por un memento el “error” del encierro en el que el COVID-19 nos ha metido.

NOTA: Puedes acceder a la cuenta de Ecos del Silencio en Instagram, aquí: https://www.instagram.com/musicaecos/?hl=es-la

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