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El 27 por ciento de los suelos de nuestro país están degradados

Áreas críticas en Panamá (Detalles)

  • Sabana Veragüense, con una Superficie (km2) de 3.157,50  y Población de 135,870; Cerro Punta, con una superficie de 107,26 Km2, y población de 6.860. 
  • El Arco Seco, en las provincias de Herrera y Los Santos, con una superficie de 10.708,03 Km2, y población de 263.624.  
  • La Comarca Ngäbe Buglé con una superficie de 6.814,763 Km2, y población de 110.080. Y esta desertificación trae graves de erosión.

Francisco J. Espino González

Este 17 de junio está dedicado a la degradación de suelos y de la desertificación, con el objetivo de procurar la reflexión de este mal al medio ambiente, que en la mayoría de los casos, es consecuente con la actividad humana irresponsable y maltrato a la naturaleza. 

Desde hace 40 años, el despacho de las Naciones Unidas para la alimentación abordó el tema de la degradación de suelos y desertificación en la ciudad Centro Africana de Nairobi, Kenia, definiendo esta situación como el…

«Conjunto de factores geológicos, climáticos, biológicos y humanos que provocan la degradación de la calidad física, química y biológica de los suelos de las zonas áridas y semiáridas poniendo en peligro la biodiversidad y la supervivencia de las comunidades humanas.»  Por este motivo, las consecuencias de la desertificación son extremadamente graves para las poblaciones rurales de Panamá y demás países de la región mesoamericana, tropical.

La desertificación es un mal al ecosistema natural de generación y regeneración de vida que sostiene los espacios físicos (la tierra, el suelo), los cuales quedan vulnerables a las fuerzas del viento y de las lluvias, reduciéndose las capas de tierras fértiles, generando el empobrecimiento químico de los suelos por las pérdidas de nutrientes.  La desertificación tiene como particularidad expandirse paulatinamente. He aquí donde radica el peligro para las comunidades, ciudades, regiones y países enteros.  De este modo, los suelos pasan a ser infértiles y pierden su capacidad productiva de manera total o parcial.  

Las causas de desertificación de los suelos están relacionadas principalmente con las actividades humanas de explotación, como la minería, el sobrepastoreo en los campos, el mal uso de los insecticidas, fungicidas, fertilizantes, en la agricultura, el irresponsable uso de las fuentes aguas; los desechos industriales, domésticos y urbanos, la deforestación y quema de zonas boscosas, entre otras que atentan contra el medio ambiente.   Recordemos que los suelos actúan como un filtro y amortiguador de contaminantes, evitando su entrada a lo interior de la tierra, los cuerpos de agua y faunas propias que sostienen y renuevan los suelos.   

En este sentido, la desertificación es un problema ambiental y socioeconómico, pues a la vez que influye en la degradación ambiental del planeta y contribuye a la pérdida de diversidad biológica, produce un impacto negativo en la capacidad productiva de las tierras con las consecuencias sociales que implica, la migración de comunidades, el aumentando la pobreza y desigualdad social. 

La degradación de los suelos se contrarresta con la ejecución de programas y proyectos de sustentabilidad ambiental, hacer que las comunidades intervengan evitando proyectos que dañen el medio ambiente o en su caso se utilicen consciente y responsablemente de sus recursos, sin agotarlos o exceder su capacidad de renovación, y sin comprometer el acceso a estos por parte de las generaciones futuras.

La desertificación en Panamá

Existe unanimidad entre funcionarios de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) y ambientalistas en manifestar que la desertificación es un proceso muy difícil de revertir.  Corregir este proceso resulta oneroso por lo que se apuesta a la prevención, adiestramiento, educación y capacitación a nuestros agricultores, ganaderos para la mejor utilización de los recursos del suelo como la medida más saludable.  

Según datos no recientes, las tierras secas y degradadas de Panamá ocupan un 27% del territorio nacional y en ellas habitan cerca de medio millón de personas, muchas de las cuales se encuentran en situaciones de pobreza y pobreza extrema. Se trata de espacios geográficos con grandes restricciones biofísicas y económicas, tales como: acceso a tierras y aguas de buena calidad, falta de capital financiero y acceso a mercados y tecnologías modernas y limpias. Además, se lidian con graves problemas de erosión y de baja productividad, enfermedades y deforestación, entre otros.

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