Curso BíblicoEspiritualidad

El camino de Israel: hechos y personajes del Antiguo Testamento

Concluido el curso de los diferentes métodos de lectura de las Sagradas Escrituras, iniciamos ahora una nueva etapa: una visión panorámica de la historia del pueblo de Israel.

Podremos conocer y familiarizarnos con algunos personajes importantes que lucharon por conseguir mejores condiciones de vida para sus familias y su pueblo.  También veremos que Dios fue para ellos su amigo protector, defensor, guía y bendición.

Estudiaremos la historia del pueblo de Dios, para entender mejor los textos bíblicos y aprender a ser fieles a Dios en nuestras vidas.

Primera etapa:  Los patriarcas.

En el origen del pueblo tenemos los patriarcas y matriarcas, los antepasados que empiezan a caminar con la bendición de Dios en busca de la tierra.  Este período se desarrolla aproximadamente entre los años 1800 a 1600 a.C., primero en Mesopotamia, de donde parte la migración a las tierras de Canaán, que luego se llamará Palestina.

Los protagonistas de esta primera etapa son Abraham, Sara y Agar; Isaac y Rebeca; Jacob, Lía y Raquel y finalmente aparecen José y sus hermanos.  Todos pertenecían a grupos nómadas, peregrinos y pastores, que buscan tierra para alimentar a sus rebaños.  Ellos descubrieron a un Dios que llama y promete tierra, familia y bendición.  

Los recuerdos de estas familias los encontramos en el libro del Génesis, capítulos 12-50. 

Segunda etapa:  Los esclavos.

En esta etapa destacan las parteras Sifrá y Púa, defensoras de la vida, que desobedecieron al Faraón de Egipto.

Aquí se da una doble experiencia:  por un lado, el dios del Faraón, quien está de acuerdo con la esclavitud y por otro, el Dios de las parteras, protector de la vida.

Estas historias las leemos en los primeros capítulos del libro del Éxodo.

Experiencias de vida

Estas primeras etapas son una especie de preámbulo para la historia de Israel; son una serie de narraciones que exponen una experiencia de vida a fin de que al leerlas nos confrontemos con ellos, donde quien se acerque a ellas es llevado a sumergirse en busca del mensaje.

A estas narraciones las podemos llamar como la primera teología narrativa de la tradición bíblica.  Los pensamientos no se expresan en discursos, sino en relatos que exigen ser interpretados y que conducen e involucran al lector hacia el interior del mensaje.

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL

“CHRISTUS VIVIT”

 (192-197)

SUEÑOS Y VISIONES

El Papa Francisco nos dice: “Si los jóvenes y los viejos se abren al Espíritu Santo, ambos producen una combinación maravillosa. Los ancianos sueñan y los jóvenes ven visiones.”

Los ancianos tienen sueños construidos con recuerdos, con imágenes de cosas vividas.  Si los jóvenes se arraigan en esos sueños de los ancianos, pueden tener visiones que les abren el horizonte y les muestran nuevos caminos. Si los ancianos dejan de soñar, los jóvenes perderán el horizonte.

Por eso es bueno dejar que los ancianos hagan largas narraciones, que a veces parecen fantasiosas, pero que muchas veces están llenas de ricas experiencias, de símbolos elocuentes, de mensajes ocultos.

A los jóvenes de hoy día, que viven su propia mezcla de ambiciones e inseguridades, podemos recordarles que una vida sin amor es una vida infecunda. Que la ansiedad frente al futuro puede ser vencida.  A los jóvenes excesivamente preocupados de sí mismos podemos enseñarles que se experimenta mayor alegría en dar que en recibir, y que el amor no se demuestra solo con palabras, sino con obras. 

SECCIÓN 3

Lectio Divina

(Mt 20,1-16)

CONTENIDO: (167)

Leer:

Jesús compara el Reino de los Cielos con el propietario de una viña, que llama a los trabajadores a diferentes horas del día para que vayan a su viña a trabajar y al final del día les paga a todos por igual. Los que trabajaron desde la primera hora le reclaman al propietario, porque esperaban ganar más que los demás, pero el propietario les aclara que ha sido justo en pagar lo convenido a cada uno. 

Meditar:

La clave está cuando Jesús dice “el Reino de los cielos se parece a…”.  En esta parábola el propietario es Dios, cuya misericordia trasciende la justicia humana.

Como el propietario, Dios regala a sus hijos una recompensa que no guarda proporción con la duración del trabajo.  ¿Recibo con amor o discrimino a los alejados que buscan acercarse a Dios?

Orar:

Padre que no olvide quién eres cuando los alejados vengan a trabajar a tu viña.

Contemplar:

Orar siempre por los alejados y los que no conocen a Dios.

SECCIÓN 4

PARA REFLEXIONAR

CONTENIDO: (45)

Reflexiona en los siguientes temas:

¿Por qué es importante conocer la historia de Israel cuando nos acercamos a las Sagradas Escrituras?

¿Puedes identificarte con algún personaje bíblico?

¿Te preocupas por guiar a los jóvenes según tu experiencia?

¿Te molesta cuando alguien considerado muy pecador viene al templo?

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