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Enamorada de Dios y del carisma agustiniano

Lisseth María Herrera Muñoz, una joven de 18 años, oriunda de la diócesis de Colón, decidió responder al llamado de Dios ingresando formalmente al Monasterio de las Hermanas Agustinas de la diócesis de Chitré.

Desde los 15 años inició su proceso de discernimiento de la mano de Monseñor Manuel Ochogavía y el padre Eurípides Preciado en su parroquia Virgen de Fátima.

Allí fue formadora de los monaguillos, perteneció al grupo juvenil y realizó labor como secretaria parroquial. Así mismo participó en la coordinación de la JMJ en su parroquia  en donde se desempeñó con una loable labor.

Fue el Obispo de Colón quien le habló de las Madres Agustinas, y decide entonces ir a visitarlas y conocer un poco más sobre su carisma y su misión.

“Recuerdo que fue un 13 de mayo que había una convivencia vocacional en la provincia; allí las conocí y empecé realmente a discernir, me gustó mucho su carisma, de hecho regresé muchas veces antes de entrar”, señala.

Agrega que era lo que buscaba, pues el carisma es muy profundo y encaja mucho con su forma de ser y su forma de actuar, cosas que no encontró en ninguna otra congregación de su diócesis natal.

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