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Encontrar amistades que duren para toda la vida

Una de las escenas más hermosas de toda la Biblia se encuentra al final del Evangelio de san Juan. Es de mañana y el sol está apenas saliendo. Pedro y los otros cinco apóstoles están cansados de haber pasado toda la noche intentando pescar sin haber obtenido nada como fruto de sus esfuerzos. De repente escuchan un grito que viene de la orilla: “Muchachos, ¿han pescado algo?”

Nos es familiar lo que pasará después: la pesca milagrosa. Pero el momento más cautivador lo vemos en la reacción de Pedro, cuando se lanza de la barca. Juan dice solo tres palabras, “¡Es el Señor!”, y le bastan a Pedro para tirarse al agua.

Si tuviésemos una foto de aquel momento de Pedro en pleno vuelo, nos diría mil palabras; palabras de la amistad que le motivó a lanzarse; de la amistad que comparten Jesucristo y Pedro.

Amigos

De entre todas las virtudes humanas que hay, pocas nos atraen tanto como la amistad.

El filósofo griego Aristóteles escribió sobre esto y dijo que hay tres tipos de amistad: la utilitaria, es decir, a la que le sacó provecho; la placentera, es decir, la que me divierte o me hace sentir bien y, por último, la verdadera, esa que permite compartir con el otro la vida virtuosa y los altos ideales.

Aristóteles no conoció a Jesús, y por eso no le escuchó decir: “Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos” (Jn 15, 12-13).

Como un tesoro

La amistad es una de las más altas facetas del amor. Por tanto, en la amistad el uno y el otro dan lo que tienen, lo que hacen y, sobre todo, lo que son. Estas serían seis características de una buena amistad:

1. El respeto a lo que el amigo es y como el amigo es.

2. La franqueza, que está a media distancia entre la simple confianza y el absurdo descaro.

3. La generosidad como don de sí, no como compra del amigo con regalos.

4. Aceptación de fallos, pero con corrección fraterna.

5. Imaginación, para superar el aburrimiento y hacer fecunda la amistad.

6. La apertura.

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