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Nazareno transforma vidas de peregrinos

Atalaya se convierte desde el miércoles de ceniza en un importante centro de peregrinación para los fieles católicos de todas partes del país. La devoción a Jesús Nazareno de Atalaya data desde hace cientos de años, los primeros reportes hablan del año 1730 y con el transcurrir del tiempo son cada vez más peregrinos que acuden allí en agradecimiento por un favor recibido o a renovar su fe. Para los peregrinos esta es una fe que transforma sus vidas día a día.

Tradición familiar

Ana Rodríguez tiene 60 años. Desde pequeña ha peregrinado junto a su padre para ver a Jesús Nazareno en Atalaya. Actualmente él tiene 94 años y siguen visitando al santo. Cuenta Ana, que ella y su familia siempre destinan el tiempo para hacer la peregrinación, sacrifican todo, tiempo de otras actividades e incluso el trabajo, para juntos hacer la visita.

Llamado a servir

Mary Jaramillo reside en Panamá, Alcalde Díaz, en calle San Roque. Tiene una residencia cerca de la casa cural de Atalaya. Llevo muchos años participando por una manda personal que lleva gracias a un encuentro otros, era algo que la fortalecía y llenaba mucho. En el año 2000 decide caminar desde la entrada de Atalaya hasta la iglesia. En el camino escuchaba lo que le contaba la gente sobre los milagros del Nazareno. Agradece siempre al Cristo por la salud, por su familia y por las bendiciones que ha recibido, siempre a pesar de las pruebas, ella y su familia luchan juntos para seguir adelante, confiados en la fe al Nazareno. 

Crecimiento espiritual 

Mercedes Palacios Arias. Vive en Arraiján, Cerro Silvestre. Es propietario del local La Tormenta de la Moda, en San Carlos. En 1990, él vivía junto a su esposa Gladys Pérez y sus dos hijos en una casita improvisada en Churuquita Chiquita, en Penonomé. 

Cuenta don Mercedes que tenía un radio pequeño, de esos que regalaban cuando comprabas los zapatos en los almacenes. Escuchando Radio Reforma, oyó la invitación a la peregrinación de Jesús Nazareno, esto le dio curiosidad, sintió que debía ir a verlo, con su esposa. En la actualidad, junto a su familia visitan la imagen del Santo cada 3 meses y comparten la eucaristía juntos.

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