EspiritualidadFormación

“Encuentro con Jesús, camino a la solidaridad”

Durante estas 4 semanas la Iglesia que peregrina en Panamá, nos invita a reflexionar y sensibilizarnos sobre la esencia de nuestra más profunda identidad cristiana: la vivencia de la fraternidad y la solidaridad, para ser signos de comunión eclesial y fermento de una sociedad más justa, más fraterna y más humana. Hecho de vida Uno de esos testimonios en la visita del Papa Francisco en la JMJ 2019 fue el del joven panameño Alfredo, quien es el mayor de siete hermanos. Bautizado, confirmado, monaguillo y participante del Centro San Juan Pablo II. Alfredo explicó que cuando tenía 16 años la situación económica de su familia empeoró, al extremo que a veces no tenían para comer. Recuerda que tuvo “que abandonar el colegio y comenzar a trabajar en la construcción vial junto a mi padre hasta que terminó dicho proyecto”. Las cosas se complicaron y se quedó sin trabajo, sin empleo las cosas tomaron otro color: sin colegio, sin ocupación y sin trabajo”. Con esta realidad de su vida, contó que comenzó a consumir drogas y abandonó las actividades de la Iglesia. “Con el tiempo el mundo de la droga me llevó a la cárcel, don-de cumplí una pena de 12 meses. Una vez salí traté de mejorar, pero sin la ayuda profesional era imposible. Recaí nuevamente en la marihuana y los problemas continuaron. Parte de mi familia me rechazaba”. Trató de buscar una salida con el crucifijo en la mano, llegando así al Centro San Juan Pablo II, lugar donde encontró un hogar, un apoyo y algo muy importante: hermanos que le animaron en el camino de la resocialización (Panorama Católico, 4 de Febrero de 2019). Escuchamos la Palabra de Dios “En verdad les digo que cuanto hiciste a uno de estos hermanos míos más pequeños, conmigo lo hiciste” (Mt 25, 40; cf. 25, 45).

Artículo anterior

Las familias esperanza del mundo

Siguiente artículo

Frailes visitan comunidades en Changuinola y Kankintú