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Encuentro con Jesús

La venerada imagen del Nazareno es instrumento que contribuye al encuentro con Cristo vivo, a través de la imagen viva del sacerdote ministerial, en quien Cristo mismo nos ilumina con la palabra, nos santifica con sus sacramentos, y nos apacienta con su caridad pastoral.

Atalaya debe recordanos que somos peregrinos, iniciados en la vida de Dios por el bautismo, la confirmación y la eucaristía. Peregrinar es seguir a Jesucristo, el Misionero del Padre, en un proceso continuo de conversión personal, comunitaria, social y pastoral, que potencia nuestra vida y la de nuestro pueblo.

La peregrinación es un camino hacia la fuente de la vida, Dios vivo (Cf Is 2-2-5). Con la confianza de hijos, podemos pedirle a Dios lo que queramos, seguros de que quien nos ha dado lo máximo (su propia vida) no nos negará lo mínimo, si conviene a nuestra salvación. Pero la súplica debe ir precedida de una oración de acción de gracias, de alabanza y bendición, seguida de una oración de intercesión. Desde hacerse en espíritu humilde y obediencia a la voluntad de Dios, que no quiere la muerte de ningún pecador, sino que se convierta y viva (cf Ez 18:21- 23). Hay que pedir la gracia de la conversión y la perseverancia.

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