DiócesisPanamá

Encuentro generacional y espiritual

El pasado fin de semana los diáconos de la Arquidiócesis de Panamá realizaron su retiro anual, en el que participaron sus esposas, en la Casa de Convivencias Monte Alverna, con la finalidad de llenar las lámparas de aceite. En este caminar diaconal.

El expositor invitado fue Monseñor Rafael Valdivieso Miranda, obispo de la dió- cesis de Chitré.

Marlo Verar, sacerdote, Vicario del Programa del Diaconado Permanente, agradeció a Monseñor Valdivieso la donación de su valioso tiempo, a las decenas de diáconos que asistieron al retiro, que sirvió para que se encontraran ministros ordenados desde la generación de Monseñor Marco Gregorio McGrath hasta la fecha.

“Esta experiencia de retiro ha sido de una riqueza bellísima. Encontrarme con diáconos que se ordenaron en los tiempos de Monseñor McGrath, y con los últimos en ser ordenados hace dos meses, mucha generación de diáconos mucho caminar, mucha experiencia, y tenemos mucho que compartir”, destacó.

La temática desarrollada por el Obispo de Chitré se centró en la espiritualidad, la oración y la reflexión con respecto a la misión del diaconado dentro de la Iglesia panameña.

“En la Iglesia, los diáconos han sido un apoyo fundamental. Se va entendiendo desde las primeras comunidades cristianas. Los Apóstoles comprendieron que en esa estructuración de la Iglesia había que dar responsabilidades y misión para que algunos se dedicaran más a la organización de la comunidad, otros a la atención de los necesitados, otros se dedicaron a la educación, a la enseñanza, y a desarrollar esa misión en la diversidad de carismas”, resaltó.

Para el diácono Boris Castillo, con dos meses de haber sido ordenado, “la experiencia vivida y el aprendizaje alcanzado en el retiro anual de los Diáconos Permanentes y sus Esposas, han sido únicos y quedó demostrado el entusiasmo, el interés y el compromiso del colegio diaconal de renovarse al servicio a la Iglesia Católica, que inicia en la iglesia doméstica, en nuestro hogar, con nuestras compañeras de vida…: nuestras esposas.”

Castillo planteó el gran valor que tiene la oportunidad de compartir vivencias de los diáconos de mayor trayectoria, aprender de ellos cómo han podido llevar ese balance en las diferentes dimensiones de este ministerio.

Es una gran satisfacción saber, que uno no estará solo en este camino de entrega y servicio, agregó.

Mientras, al diácono Saturnino Labrador, también recién ordenado, le emocionó la participación de los nuevos diáconos, en la organización del encuentro. “La verdad que nos lucimos, le dimos nuestro ánimo, el coro, la liturgia y la alegría de compartir con hermanos con una trayectoria vivida y llena de experiencia.

El padre Marlo aseguró, que fue una coordinación rigurosa en llamar a todos los diáconos y confirmar su asistencia. “Podemos sentirnos contentos con el nivel de participación y la experiencia vivida, pero esto sencillamente no queda en lo bonito del encuentro, sino que tenemos que llevarlo en nuestra relación íntima con Dios y el vivir y entender cada día el ministerio del diaconado permanente”.

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