Variedad

Los adictos, sin importar por qué caen, necesitan apoyo y oración

Cualquier día que visiten el Centro de Orientación y Atención Integral San Juan Pablo II, apreciarán a hombres y mujeres que muestran gestos que atemorizan, pero detrás de los cuales se esconden historias de dolor, de violencia, de profundas heri- das causadas en la niñez, con el agravante de que esas afrentas fueron realizadas —en muchos casos— por sus propios familiares.

Cada una de estas personas recurrieron al alcohol o a las drogas para olvidar sus pesadillas, sin saber que entrarían en una celda oscura de la que es difícil escapar.

Hoy estos mismos hermanos ven al Centro San Juan Pablo II como ese lugar que les protege del hambre o del infierno de vivir todo el día en las calles. Tal es el caso Jennifer E., quien asiste tres veces por semana para limpiar tanto en la sede de Bella Vista como de San Miguelito.

“Aunque no parezca soy una persona que he tenido todo tipo de adicción, y aunque tenga familia me la he pasado en la calle como indigente tirada, drogada todo el tiempo. Desde que conocí al señor Ariel López (Director del Centro) y empecé a venir acá, ya no me la paso tanto en la calle, no tengo ni siquiera tufo de alcohol” asegura.

Jennifer acepta con ánimo que ella tiene y debe cambiar, ha podido estar un mes interna para ser rehabilitada pero recae constantemente, y no solo en las drogas: esta mujer de 35 años busca liberarse de la ludopatía y de la prostitución. El único trabajo que dice haber tenido es el de “sexo servidora”.

“Tengo que ser sincera: he bajado la guar- da en unas cuatro cosas, no a la perfección, pero Ariel sabe que estoy en la lucha, me la paso aquí. No he podido trabajar porque requiero atención psicológica, tengo otros problemas”, afirmó.

Jennifer asiste a los grupos de orientación y de rehabilitación, cree en Dios y asegura que Ariel López es un ángel que Dios mando para ayudarle.

Mientras tanto el director del Centro San Juan Pablo II sigue en su bicicleta llamando cada noche a los descartados y buscando recursos para mantener esta obra de la Iglesia Católica.

CUENTA BANCARIA

• Nombre: Iglesia Católica-Arquidiócesis de Panamá-Centro de Atención San Juan Pablo
Cuenta N° 03-79-01-1154-29-8 Banco General

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