Acción sugerida

Este es el momento de la Misericordia

Esta semana el Señor nos está dando un nuevo “chance” para practicar la Misericordia, sobre todo con aquellos que más lo necesitan, aunque no quieran aceptarlo. Son personas soberbias, arrogantes, individualistas: esos que nos han sacado de su vida porque nos consideran inferiores e inservibles.

Pues esas son las personas que más Misericordia necesitan. Esos que se creen autosuficiente, son quienes más ayuda requieren para acercarse a Dios.

Algunos que leen este artículo dirán “yo no así, soy humilde y me entrego a los demás”.

Pues, el Padre nos está exhortando a que vigilemos también esa actitud de buena gente que a veces esconde un complejo de superioridad que también aleja a los demás, y provoca que los arrinconemos.

El Adviento no es un momentito nada más, una época o una moda; es la vida misma de la Iglesia, es Cristo vivo a través de ella.

Es por eso que la Palabra nos pide que vigilemos, principalmente a nosotros mismos, porque con nuestras actitudes e individualismos vamos sacando del camino a gente que necesita de Dios.

Esta semana y durante todo el Adviento debemos tener algo claro: el cristiano no es un hombre que lo espera todo en el futuro. Cristo vive, y vive ahora y para siempre en medio de nosotros.

Es ese Cristo vivo el que se nos está pidiendo que comuniquemos a cada momento, a pesar de nuestras limitaciones y pocas luces. Con la ayuda de Dios podemos hacerlo.

La Madre Iglesia nos dice algo muy importante: “Desde que Cristo vino trayendo la vida de Dios a injertarla en el corazón de la historia, ya puso la levadura divina en la humanidad, y dichosos los que la encuentren y se incorporen a ella”. A vigilar y actuar, pues.

¡Ánimo!

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