La llegada de las reliquias ha revitalizado la devoción a la copatrona de la parroquia La Transfiguración del Señor, en San Miguelito, donde cientos de fieles se preparan para celebrar su fiesta el próximo 20 de julio.
Karla Díaz
En el corazón de San Miguelito existe una comunidad que ha sabido conservar las tradiciones y la fe heredadas de las provincias centrales. La parroquia La Transfiguración del Señor, cuya copatrona es Santa Librada, vive con entusiasmo los días previos a la festividad de la santa mártir, una celebración que cada año fortalece la identidad de sus fieles.
Desde el año 2023, el padre Manuel Man guía esta comunidad parroquial, integrada por seis capillas y una intensa vida pastoral que abarca desde la evangelización hasta la acción social.
“La parroquia es muy dinámica, tenemos muchos grupos pastorales activos, Pastoral Juvenil, Pastoral Social y todas las áreas de la vida parroquial bien fortalecidas. Definitivamente, es un privilegio servir aquí”, expresa el sacerdote.

Una comunidad viva y
comprometida
La parroquia atiende realidades sociales diversas, pero unidas por una misma fe. Para el padre Manuel, sus feligreses destacan por su espíritu trabajador y su profundo sentido de pertenencia.
Y es que esa identidad tiene una explicación histórica, ya que muchas de las familias que hoy forman la parroquia emigraron desde Las Tablas llevando consigo sus costumbres, su gastronomía y, sobre todo, su devoción a Santa Librada.
“Con la llegada de las reliquias se dio un resurgir de la identidad de la parroquia. Personas que habían perdido un poco el entusiasmo volvieron a involucrarse y hoy viven nuevamente estas fiestas con mucho fervor”, afirma el párroco.
La preparación para la fiesta del 20 de julio comienza con una novena en la que participan sacerdotes invitados y todos los grupos pastorales, y termina con la procesión.
Un ministerio renovado
Con casi 29 años de sacerdocio, el padre Manuel Man reconoce que esta comunidad ha significado un nuevo impulso para su vocación.
“Esta parroquia ha reflotado mi identidad sacerdotal. Aquí encuentro un gran trabajo en equipo, mucha comunicación y un ambiente que me llena de entusiasmo. Me siento como si acabara de ser ordenado sacerdote”, comparte con emoción.
La historia de la parroquia también está escrita por quienes han encontrado en ella un lugar para crecer espiritualmente.
Así lo expresa Berta Rodríguez, quien asegura que aquí conoció la historia de Santa Librada y comprendió el ejemplo de fe que representa”.
Por su parte, Nimia Castillo de Ovarte recuerda que le pidió a monseñor Alejandro Vásquez Pinto que quería casarse por la Iglesia, le envió a esta parroquia y desde entonces creció su amor por Santa Librada”.
Hoy, esa misma comunidad continúa preparándose para celebrar a la santa que llegó desde el interior del país, y que, con la presencia de sus reliquias, sigue fortaleciendo la fe de nuevas generaciones.
