DiócesisPenonomé

Formación para ser ejemplo de Jesús

Recientemente la pastoral de la salud de Penonomé realizó un encuentro en el Centro Cristo Sembrador, donde participaron 35 miembros que conforman esta pastoral diocesana.

El evento se llevó a cabo el pasado 5 de julio, e inició con una jornada de oración y bienvenida a cargo del padre Reynaldo Domínguez, asesor de la Pastoral Diocesana.

Con el tema la Presencia Real de Jesús en la Eucaristía, Fray José Duarte, pedagogo del Noviciado Agustiniano de Penonomé, inició la jornada formativa con los participantes.

Duarte señaló que Cristo está presente en la Eucaristía, en la Palabra, en el ministerio y cuando se ora. El amor de Jesús a los hombres es, en su última esencia, amor a los que sufren, a los oprimidos. El prójimo para Él es aquel que yace en la miseria y el sufrimiento, indicó.

Además de Fray José Duarte, participaron otros profesionales como: Mayo Anderson y Desiree de Pérez, quienes aportaron con temas de interés en lo que respecta a la salud y el debido cuidado que hay que tener con las enfermedades.

Mayo Anderson profundizó con respecto a los factores que inciden en el proceso salud-enfermedad, y recalcó que es fundamental acompañar al enfermo y su familia, ya que es una etapa donde se cuida el completo bienestar físico, mental y social del enfermo.

Por su parte, Desiree de Pérez destacó que la muerte y la salud en la sociedad de hoy hay que enfocarlas en el proceso de acompañamiento al final de la vida y es fundamental que incorporemos nuestras propias experiencias de vida relacionada con la enfermedad, el dolor y el sufrimiento para comprender lo que el otro siente en esos momentos de dolor. ¿Cómo impacta esto en la vida personal?

¿Cómo un servicio de mediación busca el sentido de la vida en el acompañamiento brindando la salud?

Esta pastoral está integrada por dife- rentes hermanos de todas las parroquias de la Diócesis, quienes llevan desde sus realidades el mensaje a los vulnerables de la sociedad, los enfermos.

Este encuentro culminó con la Santa Eucaristía fuente de vida y sanación, resaltando que “los enfermos nos evangelizan y nos recuerdan que nuestra esperanza está puesta en Dios”.

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