Espiritualidad

Guía para la lectura de la Santa Biblia

Hoy día, muchos católicos comienzan a leer la Biblia, pero después de algunos capítulos la dejan de lado. No saben cómo o por dónde empezar.
Seguramente nos ayudará esta guía, ya que es muy sencilla y clara. 

Invocar al Espíritu Santo. Hay que orar invocando la presencia del Espíritu Santo en nosotros: Pedirle al Espíritu Santo que nos ilumine, que llene nuestro entendimiento y nuestro corazón. Pedirle que derrame sus carismas y frutos que Él suscita con la lectura de la Biblia. 

Leer la Palabra de Dios despacio.  Hay que tomarse su tiempo en cada pasaje y leer poco a poco, despacio y tranquilamente, y leerla humildemente. No hay que leer para ser más sabio o docto como los fariseos. Leamos para amar más a Dios y al prójimo. 

Leer la Palabra de Dios para ver “Qué dice”. Hay que leer la Biblia para explotar sus riquezas, extraer sus grandes tesoros de sabiduría, verdad, fe y amor e imitar el testimonio valeroso de sus grandes héroes, con sus historias que se reflejan en nuestra vida. 

Meditar de día y noche. Hay que meditar a qué se refiere la Palabra de Dios en relación conmigo, ya que la Palabra de Dios tiene la cualidad de interpretar mi propia vida a través de un personaje, una palabra, un ejemplo. 

Orar. Hay que entrar en oración con Dios para que Él nos hable y revele lo que no hemos captado para nuestra vida; nos perdone y nos ame, nos sane y renueve.

Vivir. La lectura en oración y la comprensión de la Palabra de Dios conducen necesariamente al amor, a la conversión, llaman al cambio de vida e invitan a dar testimonio en el mundo.

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