Comunidad

Hogar Luisa, movido por la compasión

A diario conocen conmovedoras historias de vidas sobre las que no pueden ser indiferentes.

Marianne Colmenárez

Todos los días, el equipo que labora en el Hogar Luisa se topa con innumerables casos de migrantes, solicitantes de asilo y refugiados que arrastran conmovedoras historias de vidas sobre las que sienten, muchas veces, no poder hacer nada más que pedir a Dios misericordia.

“Al poco tiempo nos damos cuenta de muchos casos en los que sí podemos ser las manos de Dios, siempre hay algo que podamos hacer”, aclara Jorge Ayala, director de la Pastoral de Movilidad Humana de la Arquidiócesis de Panamá y del Hogar Luisa. 

Apenas reabrieron sus puertas el pasado lunes 18 de enero y han podido apoyar a varios extranjeros que se encontraban en situación de calle que, como consecuencia de la pandemia; habían sido desalojados.

NECESIDADES. Son hermanos que sufren muchas carencias y necesitan del apoyo de todos.

Solo esta semana

Gracias a la generosidad de una panameña, se enteraron de un joven nicaragüense, que llevaba 5 días durmiendo en la terminal de Albrook. Advierte sobre su estado de debilidad y manifiesta que él mismo solo quería regresar a su patria, pero no tenía ni dinero, ni la prueba PCR para el COVID -19, por ende, no le dejaban viajar.  

“Le dijimos que se acercara con el joven y al conocer su caso pudimos colaborarle; pretendía viajar hasta Costa Rica y caminar hasta Nicaragua”, dijo Ayala.

“Acá no se trata de destacar la prueba que pudimos pagar, o del dinero que le dimos gracias a las donaciones para su pasaje. En este caso, vimos como esta hermana panameña se detuvo como el buen samaritano, para alimentarle, se preocupó y lo llevó a nuestra sede, luego le permitió quedarse en su casa mientras esperaba el resultado de la prueba del hisopado”, relató.

DRAMA. Una gran mayoría de quienes piden refugio son mujeres y no tienen ingresos.

Quienes así actúen serán llamadas justos, tal como lo expresa Mateo en su versículo 25-40 “lo que ustedes hicieron para ayudar a una de las personas menos importantes de este mundo, a quienes yo considero como hermanos, es como si lo hubieran hecho para mí”.

El sacerdote, Alfredo Uzcátegui explica que la hospitalidad fue el medio por el cual los primeros cristianos se cuidaron unos a otros. “Jesús no tenía una casa propia a la cual regresar después de sus viajes. Muchas personas le abrieron sus casas, le dieron de comer y lo protegieron.  Por eso, nos dice: ¡anda y haz tú lo mismo!”.

“Nos urge pensar en la capacidad de la iglesia local y de sus miembros de ofrecer refugio y protección a estas personas. Por esta razón, la hospitalidad es el medio por el que podemos responder cristianamente al peligro que corren nuestros hermanos”, reiteró el sacerdote.

¿Qué puedes llevar al Hogar Luisa?

SOLIDARIDAD. Una elemental urgencia es la del alimento en Hogar Luisa.

Han podido continuar con la entrega de una bolsa de alimentos a familias extranjeras que se han visto afectadas por la pandemia.

Cualquier aporte lo reciben con mucha alegría y agradecimiento. Puedes colaborar con: Arroz – Pasta – Sardinas – Atún – Leche – Granos – Azúcar – Sal – Pañales para bebés – Sopas – Harina de trigo y de maíz – Aceite – Galletas dulces o saladas – Cereales – Compotas – Café- Pasta dental – Jabón de baño – Cloro – Papel Sanitario – Alcohol.

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