La Catedral Basílica Metropolitana Santa María La Antigua acogió este 5 de septiembre la ordenación sacerdotal de Abdiel Antonio Reyes Escobar y Jae Yeob Jung, y la ordenación diaconal de Juan de Dios Urrunaga Ponce y Carlos Marcial Bárcenas Gómez
Por Hector Muñoz
Una jornada de gracia y vocación
La Iglesia de Panamá vivió este sábado una jornada de alegría y acción de gracias con la ordenación de cuatro nuevos servidores para la Iglesia, durante una celebración presidida por monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A.
La celebración se desarrolla en el marco del centenario de la Arquidiócesis de Panamá, como signo de continuidad de una historia de fe que comenzó hace más de cinco siglos bajo la protección de Santa María La Antigua.
“Dios los ha llamado porque los ama”
Durante su homilía, monseñor Ulloa recordó a los cuatro ordenandos que su vocación no es simplemente el resultado de años de formación, estudios o decisiones personales.
“Dios los ha llamado porque los ama”, afirmó, destacando que Dios estaba presente en sus vidas incluso antes de que ellos descubrieran su llamado.
El arzobispo recordó también las distintas historias vocacionales de los cuatro hermanos: desde una vocación nacida en la familia y la comunidad, hasta el camino de Jae Yeob, quien dejó Corea para continuar su formación y misión en Panamá.
“Cuatro historias distintas, cuatro caminos diferentes, pero una misma voz y un mismo Señor”, expresó.
Llamados a servir
Monseñor Ulloa insistió en que el ministerio recibido no debe convertirse en una búsqueda de protagonismo o reconocimiento.
“El que quiera ser grande entre ustedes que se haga su servidor”, recordó, invitando a los nuevos ministros a hacer presente a Cristo mediante su servicio, especialmente entre quienes sufren.
A los nuevos sacerdotes les recordó que sus manos serán consagradas para bendecir, levantar, reconciliar y sostener a quienes acudan a ellos.
A Juan de Dios y Carlos, como nuevos diáconos, les pidió vivir su ministerio desde el servicio y no verlo simplemente como una etapa previa al sacerdocio.
“Permanezcan en mi amor”
Uno de los principales mensajes de la homilía fue la invitación a permanecer siempre unidos a Cristo.
Inspirándose en san Pablo, monseñor Ulloa recordó que los ministros llevan “este tesoro en vasijas de barro”.
“El tesoro es Cristo, la vasija somos nosotros”, explicó, invitándolos a no construir su ministerio alrededor de sus propios nombres, sino alrededor de Jesús.
También pidió a los sacerdotes presentes renovar su primer amor y recordar aquel día en que ellos mismos se postraron ante el altar para entregar su vida al Señor.
Recordar el suelo
Al hablar de las letanías de los santos, monseñor Ulloa dejó una imagen que marcó su mensaje: “Recuerden siempre ese suelo”.
Les pidió recordar aquel momento cuando lleguen el cansancio, las dificultades o el orgullo.
“La vocación no se conquista, la vocación se recibe; el ministerio no se merece, el ministerio se recibe; la gracia no se fabrica, la gracia se recibe”, afirmó.
Finalmente, el arzobispo agradeció a las familias de los cuatro ordenandos y animó a los jóvenes que sienten una inquietud vocacional a hacerse la pregunta: “¿Por qué no yo?”
Bajo la protección de Santa María La Antigua, la celebración dejó también un llamado para toda la Iglesia de Panamá:
“Ninguna parroquia sin seminarista y ningún sacerdote sin sucesor”..
