La Iglesia en Panamá celebró la Jornada de Oración por la Santificación del Clero con una Santa Misa presidida por el Pbro. Santiago Benítez, vicario del Clero, quien invitó a los fieles a renovar su compromiso de oración por los sacerdotes y a responder al llamado universal a la santidad.
Por Héctor Muñoz
La celebración, transmitida a través de los medios de comunicación católicos, se realizó al finalizar el mes de junio, tradicionalmente dedicado a la familia y al Sagrado Corazón de Jesús. Durante su homilía, el sacerdote recordó que esta jornada, celebrada en toda la Iglesia, tiene como propósito encomendar al Señor la vida y el ministerio de quienes han sido llamados al sacerdocio.
Como eje central de su reflexión, el padre Benítez compartió el mensaje del papa León, preparado con motivo de esta jornada, en el que el Santo Padre recordó que la santidad no es una meta reservada para unos pocos, sino la vocación de todo bautizado.
«Sean santos, porque yo, el Señor, soy santo», recordó el Papa, destacando que esta llamada atraviesa los siglos y continúa resonando con fuerza para todos los creyentes, especialmente para los sacerdotes.
El vicario del Clero explicó que la santidad consiste en participar del misterio de Cristo y dejarse modelar por su corazón. Añadió que la unión con Cristo no es una experiencia aislada, sino un camino que se vive cada día a través de la vida sacramental y, de manera especial, en la Eucaristía.
En este sentido, subrayó la importancia del ministerio sacerdotal dentro de la vida de la Iglesia.
«Sin sacerdotes no hay Eucaristía», expresó, al recordar que Dios concede a los presbíteros la gracia de colaborar en el misterio eucarístico que alimenta la vida de las comunidades cristianas.
El padre Benítez también destacó otro de los aspectos señalados por el papa León: la configuración del sacerdote con el Corazón de Cristo, quien entregó su vida por amor a la humanidad. Recordó que del costado abierto de Cristo nacen la Iglesia y los sacramentos, fuente de misericordia y de vida para todos los fieles.
Asimismo, agradeció las constantes oraciones que el Pueblo de Dios ofrece por sus sacerdotes.
«A veces nos lo dicen con palabras y otras con gestos sencillos, pero sabemos que rezan por nosotros. Esa oración nos sostiene en el ministerio y fortalece nuestra misión», manifestó.
Aprovechando que junio también ha sido dedicado a la familia, el sacerdote animó a los hogares panameños a perseverar en la oración y a participar juntos de la Eucaristía dominical.
«Qué hermoso es ver entrar a una familia unida al templo. Dios quiso nacer en una familia, y por eso nuestras familias están llamadas a ser verdaderos santuarios de la vida», afirmó, recordando las palabras de san Juan Pablo II.
La Jornada de Oración por la Santificación del Clero constituye una invitación para que toda la Iglesia rece por sus sacerdotes, pidiendo que el Señor los fortalezca en la fidelidad a su vocación y los configure cada día más con el Corazón de Cristo, para servir con alegría y entrega al Pueblo de Dios.
