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Iglesia penonomeña se transforma

Cuando Penonomé era un vicariato de la Arquidiócesis de Panamá abrió los caminos con mucha fe y esperanza a la creación de dos instituciones: el Centro de Formación Rural Pablo VI y el Seminario Cristo Sembrador. Esta realidad, que confirmaba nuestro crecimiento, y sentó las bases para mirar con luces más altas y realizar sueños, así ació la Diócesis de Penonomé.

Explica Monseñor Edgardo Cedeño que, Dios abre senderos para compartir la fe y la vida. Además trajo nuevamente a esta comunidad, a quien fuera en un tiempo Diácono y después vicario cooperador, a Monseñor Uriah Ashley, primer obispo de la recién creada Diócesis de Penonomé, que comprende la provincia civil de Coclé.

En 1994, expresó el entonces obispo, “llegar a Penonomé era como llegar a mi casa”, palabras que tomo muy en serio quizás, con el eco de la voz de Pablo, quien en su carta a los Corintios se dejó oír así: (1 9;16) “hay de mísino predico el evangelio”.

Entonces inició la organización de su casa con las tareas pastorales que corresponden, por lo que el mismo año en el mes de agosto, se celebró la primera asamblea diocesana de pastoral como fruto de consulta en la que participaron presbíteros y laicos, donde la palabra de los delegados fue escuchada y reflexionada.

De esta manera, entre clero y laicos, se trazó la hoja de ruta que dió inicio a este proyecto nacido de Dios por una iglesia comunitaria fraterna y participativa, seis opciones dieron el impulso misionero en las diferentes parroquias.

Revela Monseñor Cedeño que este compromiso con Jesucristo y su evangelio ha fortalecido las actitudes de servicio y misión, llegando a ser una iglesia en salida con abundancia de Delegados de la Palabra. Muchas personas se han comprometido con la labor misionera, con la que Coclé apoyó fuertemente la misión nacional, organizada por la Comisión Nacional de Animación Misionera (Conam).

Resalta Monseñor que, es así como se despertó la vocación y acción misionera, en el bautizado, de tal manera que fuera capaz de trasmitir la alegría de la fe, poniendo al servicio los dones recibidos. Ha sido ardua la tarea durante dieciséis años de peregrinar, como iglesia particular, compartiendo momentos de luces y sombras, sostenidos por la mano del Señor y la Virgen María.

Se convocó la segunda asamblea de pastoral reunida bajo la guía del Espíritu Santo e iluminada por las orientaciones de los agentes de pastoral y el documento de Aparecida. Queríamos hacer de nuestra Diócesis, una casa y escuela de comunión en la escucha de la Palabra y la comunión del Cuerpo y la Sangre de Cristo, para así dar vida a nuestros pueblos. 

Roma eligió al sucesor de Monseñor Uriah Ashley, Monseñor José Dimas Cedeño Delgado. Después de unos meses, la Santa Sede eligió al padre Edgardo Cedeño Muñoz, un 5 de diciembre.

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