CatequesisEspiritualidad

Importancia de vivir los sacramentos en comunidad

Comisión Arquidiocesana de Catequesis

LOS SACRAMENTOS DEBEN SER CELEBRADOS Y VIVIDOS COMO UN ACONTECIMIENTO COMUNITARIO QUE INSERTE AL CATEQUIZANDO A LA VIDA ECLESIAL, Y SÓLO ENTONCES SE CONVIERTEN EN FACTORES EFICACES DE LA VIDA EN COMUNIDAD.

Jesús de Nazaret construyó una pequeña comunidad de discípulos a quienes trató de infundir su mismo espíritu. Animado por la fuerza del resucitado, esa comunidad debe ser palpable y acoger a cada hombre mediante ritos sensibles. Así en la institución de su comunidad creyente, Jesucristo instituye los sacramentos cristianos.

Los sacramentos son las garantías de los corresponsales de Cristo con su Iglesia.  La sociedad eclesial vive por los sacramentos y en ellos.  «Es la comunidad de los santos quien por la virtud de Cristo administra los sacramentos. Cada miembro de la Iglesia participa en el bautismo, en la eucaristía, en el perdón de los pecados.  Toda la comunidad rodea a los fieles que mueren para llegar a la unión definitiva con Cristo por la unción de los enfermos.

Todos los sacramentos son celebraciones eclesiales, en donde la comunidad eclesial se convierte en protagonista al acoger a los nuevos miembros. Es en la comunión con los hermanos como cada cristiano entra en la relación interpersonal de salvación que acontece en cada sacramento.

 Desde el horizonte del hombre, los sacramentos son la realización significativa de la presencia del hombre que responde con la actitud total de la fe al Dios salvador, presencia que tiene que ser necesariamente eclesial, pues es en la comunión eclesial donde acontece propiamente la historia de la fe. En la Iglesia, que es comunidad de salvación, celebramos unidos nuestra fe, y Dios se hace presente en medio de nosotros y obra en nuestro favor por los Sacramentos.

Si estamos haciendo la obra de la evangelización, de la difusión de la palabra y de invitar a la gente a la Iglesia, necesitamos asegurarnos de que les estamos pidiendo que pasen a formar parte de una comunidad que es animada, floreciente, acogedora y amorosa, una parroquia que celebra los sacramentos desde la experiencia comunitaria y no como un mero acto social que no conduce a un compromiso pastoral.

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