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Indicadores de la situación juvenil en nuestro paí

Muchos son los factores sociales que rodean el crecimiento y desarrollo de los adolescentes y de los niños y niñas del país. Una población que ronda en 1.4 millones, que se traduce en un 31% de la población para el año 2019.

No todos los niños y adolescentes cuentan con las mismas oportunidades, pero sí con los mismos derechos. Sin embargo, la brecha se hace más grande en razón de su situación económica, discriminación y la violencia, desencadenando factores de riesgos, que van desde problemas de salud, deserción escolar, delincuencia y abusos.

Después del primer derecho fundamental -la vida- el primer flagelo que azota a un importante grupo de esta población es la malnutrición, según UNICEF alrededor del 4% de los niños y las niñas menores de 5 años tenían bajo peso.

Y si nos concentramos en las condiciones económicas, un total de 32.8% de niños, niñas y adolescentes viven en pobreza multidimensional experimentando privaciones en 4.5 indicadores de los 10 considerados como importantes para un desarrollo apropiado. Esta situación obliga a muchos a buscar una forma de generar ingresos, los que la Controlaría General llama “población económicamente activa”, la cual suma 474 mil 116 niños y adolescentes entre 5 a 19 años.

Dependiendo de la zona, ya sea urbana o rural, surgen las ocupaciones que van desde vendedores en comercios y mercados hasta trabajos agropecuarios, forestales, minería, manufactura y la venta ambulante.

Por ejemplo, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) 5 mil 517 niños y adolescentes, entre 5 y 19 años, trabajan con vendedores ambulantes, jornaleros y obreros, mientras que 13 mil 972 se dedican a trabajos agropecuarios, forestales, pesca y caza. Esto en ocasiones junto a la falta de infraestructuras escolares tiene como consecuencia la deserción escolar, fenómeno que la propia ministra de Educación, Maruja Gorday de Villalobos ha reconocido en varias ocasiones que se da mayormente en educación media, nivel en el cual de cada 100 estudiantes terminan 52. Actualmente, la tasa de deserción escolar oscila entre 13 a 14 mil lo que representa una disminución en comparación al año 2016 en el cual se registró la cifra más alta con casi 17 mil estudiantes desertores del sistema.

El Ministerio de Educación apuesta al programa Jóvenes Equiparando Oportunidades en la cual se ofrece cuatro formas para terminar sus estudios: bachillerato acelerado, un bachillerato por suficiencia, uno virtual y otro semipresencial, que según lo proyectado debe implementarse este año.

Delitos a temprana edad

A final del 2019, el Ministerio Público ingresó al Sistema Penal Acusatorio 4 mil 200 carpetas de delitos presuntamente cometidos por adolescentes. De estas mil 343 responden a delitos contra el orden económico, mil 128 a delitos contra la libertad sexual y 666 a delitos contra la vida e integridad personal.

En cuanto a las medidas otorgadas a estos adolescentes llevados ante las autoridades a 192 se les ordenó detención provisional y a 625 medidas diferentes a la detención. Otros 343 lograron acuerdos de pena, 215 fueron sobreseídos, 13 llamados a juicio, 351 lograron conciliación y 1,696 fueron desestimados por el Fiscal mediante la Ley 40.

En muchos de los casos estas jovencitas interrumpen sus estudios, ya sea para asumir su rol de madres o porque experimentan discriminación.

Los embarazos en adolescentes

Según los datos del Ministerio de Salud, durante el 2018, se reportaron 10 mil 440 adolescentes embarazadas entre 10 a 19 años y su última actualización para el 2019, tabulaba 4 mil 652 jovencitas embarazadas.

Pero ese es el menor de los problemas, pues, aunque se ha registrado una disminución de los embarazos en adolescentes, las enfermedades de transmisión sexual se hacen cada vez más comunes en este sector de la población.

Pero si nos vamos a las estadísticas del Meduca que solo mantiene datos hasta el 2016, en el sistema educativo se atendieron desde el 2011 al 2016 un total de 7 mil 475 estudiantes embarazadas, de esas 321 en la primaria.

Víctimas de abusos

Otra realidad que experimenta la población infantil y adolescente es la crueldad del abuso sexual, según Jannie Bard de la Fundación Unidos por los Niños, en Panamá

19 niños son abusados sexualmente por día, sin embargo señala eso es solo la punta del “iceberg”, pues el 96% de los casos que se dan dentro de las familias, no se reportan. “Por eso es que tenemos casos oscuros, que nunca salen a la luz pública “.

Bard lamenta que estén viviendo un problema a puertas cerradas de una forma muy hermética afrontando solos a su agresor, que en la mayoría de las ocasiones tiene acceso al niño de manera permanente.

“Todos los niños buscan afecto y han aprendido a lo largo de su vida a obedecer al adulto, y si estas persona es allegada a la familia que ellos respetan, terminan confundiendo al niño”, explica Bard . La prevención y la sensibilización son las principales herramientas para preparar a los niños y adolescentes, una prevención que destaca debe incluir al niño, a la familia y a la escuela con información sistemática de acuerdo a su edad y desarrollo.

El abuso sexual es un delito que lamentablemente se ha disparado, señala la directora de Senniaf, citando las cifras del Ministerio Público, que registra un 68% de incremento en término de denuncias, con un 91 % de niñas y mujeres adolescentes, siendo Bocas del Toro la provincia con más casos.

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