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IVM: ¿realidad o distracción?

¿Por qué ahora se reposiciona en el tablero la angustiante situación de que “ya no hay fondos líquidos para pagar las jubilaciones? ¿Casualidad? El problema de la seguridad social surge nuevamente a la palestra pública, al mismo tiempo que se desatan las denuncias de contratos dolosos de insumos para la pandemia, compra de módulos usados con el precio de nuevos, para el hospital “Panamá Solidario”. 

Según el actual director del Seguro Social, en efectivo, sólo hay 90.8 millones, y la planilla mensual de los jubilados son 171 millones. En plazo fijo, se tiene 260.0 millones y en bonos de valores, hay 1,703.4 millones. Por tanto, se argumenta, el problema IVM no está en crisis, sólo tiene falta de liquidez, de cash. La solución inmediata es vender títulos de valor para convertirlos en fondos líquidos. 

Se argumenta, con cierta razón, que el COVID-19 ha acelerado la crisis, en cuanto hay una suspensión de contratos de trabajo con dudosa posibilidad de reanudación, y, por tanto, hay cada vez menos empresas y trabajadores cotizando al Seguro Social. A esto se suma a la histórica mora patronal por evasión de cuotas entre 2004 al 2019, se calcula en 1,110 millones de balboas, sin incluir intereses. La morosidad patronal es 248 millones, según cifras oficiales de la CSS.

Revisión de los estados financieros 

Actores gubernamentales vendieron la ilusión óptica de que el sacrificio involucraba todos los sectores socioeconómicos, y que una moratoria significa el no pago de intereses regulares en obligaciones bancarias. Ambas cosas son falsas; el sacrificio lo ponen los ciudadanos. 

El meollo es el inicio de la solución

El problema de fondo puede ayudarnos a encontrar la solución de raíz: ¿cuál es el sistema de seguridad social que necesitamos para garantizar un futuro para las próximas generaciones? ¿La ley 51 de 2005, garantizará la estabilidad generacional del subsistema de IVM? 

Encerramiento del sistema solidario

La Ley 51, al establecer que todos los nuevos trabajadores asalariados que ingresaran a la CSS, a partir del 2008, deberían hacerlo al sistema de cuentas individuales, convirtió a los asegurados del sistema solidario en un grupo cerrado, es decir, ningún nuevo trabajador puede entrar ni cotizar en el sistema solidario.

Un cuello de botella 

Los último datos revelaban que el número de cotizantes se elevó.

Esto significa que, en este grupo, en el que la edad seguirá avanzando, cada vez existirán menos cotizantes y más personas pensionadas. En esta situación, tarde o temprano, se deberán usar las reservas de este subsistema hasta que las mismas se agoten y el sistema colapse. 

El desempleo se agrava 

Expertos indican que se necesita de 5 cotizantes por cada pensionado para sostener los programas de pensiones. La mora, tantas veces condonada, de las cuotas de los empleadores con la CSS, unida al aumento del desempleo que ha superado el 20% y la informalidad, producto de la pandemia.

¿Diálogo-pacto?

Las diferentes partes que están a la mesa en la CSS buscan acuerdo.

El presidente anunció que “próximamente” convocará a un diálogo nacional para buscar un acuerdo sobre el programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la Caja de Seguro Social (CSS). Diversos sectores ciudadanos y organizaciones sociales se han pronunciado, aún en medio del aislamiento social sobre el problema. La pregunta claves es: ¿se respetarán los resultados? 

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