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Jesús forma a sus discípulos uniéndoles estrechamente a él

Vendremos a él y haremos morada en él (Jn 14,23). La Pastoral Juvenil es por naturaleza promotora vocacional, ya que es capaz de llevar al joven a un encuentro personal con Jesús, lo que lo lleva a seguirlo y ser discípulo de Él. Es este seguimiento que permite al joven conocer aún más a Jesús y por lo tanto conocerse más a él mismo, descubriendo su identidad. 

Durante este proceso, la Pastora Juvenil no es lejana, sino que va ayudando al joven a dar pasos más concretos en su vida para seguir a Jesús. Esto conlleva a descubrir una realidad, fuera o alejados del Señor la vida pierde sentido. Este descubrimiento permite experimentar al joven, en profundidad, la promesa del Padre de hacer morada en él.

Este hacer morada quiere decir unirse estrechamente a Jesús, aprendiendo a ser como él, siguiéndolo, escuchándolo, estando de cerca, configurándose más a él. He aquí uno de los grandes retos de la Pastoral Juvenil, lograr acompañar al joven en este camino de unirse a Jesús.

Algunas de las herramientas o acciones que pueden utilizar para superar este reto, es escuchar al joven sin juzgar, permite conocer su realidad y de esa forma determinar cómo acompañarle de una mejor manera. Segundo, caminar junto al Maestro, esto conlleva a descubrir cómo escucharle y reconocerle, esto se da al descubrirlo en la Sagrada Escritura, renovando cada día la experiencia de ese primer encuentro.

Al lograr esto, la Pastoral Juvenil cumple una de sus metas y renueva siempre su identidad como discípula y por lo tanto logra también que el joven reconozca que es morada de Dios y pueda convertirse en discípulo capaz de soñar e ir hacia el Horizonte, pero con los pies en la tierra. 

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