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Jesús Nazareno escucha las súplicas del pueblo

Cuaresma tiempo privilegiado de preparación para la Pascua, pero al igual que el año pasado, viene marcada por la pandemia que azota a Panamá y al mundo.

Betzaida Toulier U.

En medio de esta pandemia, la Iglesia celebra este Primer Domingo de Cuaresma con restricciones, como medida sanitaria debido al coronavirus  que ha traído luto y dolor a tantas familias panameñas, y secuelas en los que han sido contagiados.

Todos los años, la población de Atalaya, ubicada en la Diócesis de Santiago,  abre sus puertas para recibir a miles de peregrinos y devotos a Jesús Nazareno, este año, la realidad de la pandemia limitó la llegada de los peregrinos para evitar contagios masivos.

Monseñor Audilio Aguilar Aguilar, Obispo de la Diócesis de Santiago, en entrevista concedida a Panorama Católico expresa su cercanía, y orientación como pastor a la población panameña en general, y a los seguidores de Jesús Nazareno en particular.

¿Cómo pueden vivir los creyentes esta Cuaresma tan extraordinaria?

La gente está enferma y asustada, y lo más lamentable es que los creyentes no pueden acercarse a los templos para aliviar sus penas. Pero, no están solos, Jesús no se ha mudado, escucha sus deseos y temores; consuela, alivia y da aliento.

Monseñor Audilio Aguilar Aguilar, obispo de Santiago, hace el llamado a vivir la Cuaresma con recogimiento espiritual.

Ciertamente es fuerte lo que estamos viviendo pero no hay que perder la fe, la esperanza de que vamos a salir de esto. Son momentos difíciles, pero en los que Jesús nos llama a vivir profundamente con Él, este camino de 40 días de preparación del misterio de su Pasión, Muerte y Resurrección.   

Este acontecimiento nos brinda esperanza, ya que Jesús dio su vida para salvarnos y la sigue entregando hoy, en este momento tan difícil a nivel mundial, para recordarnos que no estamos solos y que con su gloriosa resurrección, Jesús es rico en misericordia.

¿Se puede entender la crisis como una oportunidad de revisar prioridades?

Quizá el énfasis que estábamos poniendo en el dinero, en el trabajo, en ascender socialmente, no son las prioridades reales. Nuestras prioridades tienen que ver con lo que le da sentido a la vida: la familia, la solidaridad, el amor por los amigos. Estar con nuestros hijos, con valorar a nuestros padres, a nuestros hermanos, a nuestros amigos. Y creo que es eso lo que hay que reponer. 

De aquí a algunos meses, lo más probable es que alcancemos niveles de vacunación que permitan una protección de la población, pero entre hoy día y ese momento, nuestro deber es cuidarnos para evitar una tercera ola, que podría venir con una carga de enfermedad muy lamentable para el país.

El obispo envió un mensaje de esperanza

No hay por qué temer. Cuando parece que todo se cierra, el Señor siempre nos dice ‘no tengan miedo’. En este momento, el Señor es la expresión de la cercanía. Dejar el miedo es volcarnos a Él, confiar en su fuerza y en su acción. Pero es también tiempo para sentirnos apoyados unos a otros. Capaces de ser más solidarios los unos con los otros y de preocuparnos más por quienes nos rodean. Es avanzar juntos para superar esta emergencia.

Cuaresma se vive en medio de las consecuencias humanitarias, sociales y económicas de la pandemia.

Como dijo el Papa, en algún momento de la pandemia, “estamos todos en la misma barca”, juntos caminamos este itinerario para – como pueblo de Dios- salir adelante renovados y fortalecidos de este dolor. Elevemos nuestras oraciones a Jesús Nazareno, que no se ha ido, está entre nosotros.

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