Laicos

Jesús se anonado al seno de María

El camino que Jesús tomó para ser exaltado es anodadarse en el seno de la Virgen María.

Se anonado así mismo al seno de María… tomando condición de siervo. El primer anonadamiento es el tomar la condición de siervo. El camino que Jesús tomó para ser exaltado es anonadarse en el seno de la Virgen María. No se aferró a su condición divina, ni ser igual a Dios, sino que se despojó.  Por la grandeza infinita de nuestro buen Dios, aquel que es incomparable con cualquier ser creado, más allá de nuestro entendimiento, decide rebajarse a la nada de la creatura. Porque la Virgen, aunque sabemos que es la más santa y pura de todos los seres creados, frente a Dios es nada, porque solo Él es y es el único que se merece todo el honor y la gloria. Pero podemos pensar ¿porque aquel que ya tiene el honor y la gloria infinita se rebaja para ser exaltado? ¿Tendría lógica para nosotros que alguien se rebaje para obtener lo que ya tiene o siempre ha tenido? San Pablo nos dice: “Porque la necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad divina, más fuerte que la fuerza de los hombres.” 1Corintios 1, 25

Por lo tanto, su actuar es sabio e inmutable porque ¿acaso Dios es como el hombre para que diga hoy sí y mañana no? No, porque el Señor no fue sí y no; en él no hubo más que sí. Es decir, ni hay dobleces ni cambio, porque Jesucristo Ayer como hoy, es el mismo, y lo será siempre. Por lo tanto, es claro que toma un camino para elevar al ser humano a la condición divina y nos ha dado ejemplo, para que también nosotros hagamos como Él ha hecho, para que sigamos sus huellas.

La Virgen es la más santa y pura de todos los seres creados.

Para matricularnos en la escuela de Jesús, sería prudente que escuchemos en particular dos palabras: “Tomen sobre ustedes mi yugo, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallarán descanso para sus almas.” Mateo 11, 29 y en otra parte dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.” Mateo 16, 24. Un buen método para entrar en la escuela es empezar por el principio y no por la graduación, lo digo porque algunos queremos obviar el primer paso que dio el Verbo que fue tomar carne y habitar entre nosotros.  Las palabras negarse a sí mismo y ser humilde de corazón que usa Jesús para enseñarnos, son dos principios de una misma realidad.  Volvemos al anonadamiento, que la Palabra nos dice: “Tengan entre ustedes los mismos sentimientos que Cristo: El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se anonadó a sí mismo…”  Filipenses 2, 5ss

La Palabra de Dios nos invita a pasar a despojarnos de nosotros mismo y para todo aquel que lo ha intentado sabe que es unas de las cosas más difíciles que podemos emprender en esta vida. Por ello, debemos reconocer, que solo no podemos y además no sabemos cómo hacerlo. Para ello tenemos al Señor que tanto nos da su gracia y no muestra el método. Solo lo podemos hacer como Jesús lo hizo, haciéndonos pequeños en el seno de la Virgen Maria.

Jesús se encarna bajo el sí de la Virgen y decide que la gloria infinita quedara como “aprisionada” en su seno. Manifiesta su poder a través de sus obras, sometiéndose a la Virgen en el orden de la encarnación, nacimiento y vida terrena. Glorificó al Padre Celestial con su perfectísima obediencia a la Virgen.  ¿Queremos agradar al Padre? Entonces hagamos como Jesús, imploremos a la Virgen su sí que nos permita entrar en ella para “nacer de nuevo” tomando la condición de siervo, en la certeza que entregándole todo a ella y obedeciéndole en todo, obedecemos a Dios y le damos la mayor gloria posible. Quienes somos nosotros para negarle nuestra voluntad, si Dios mismo lo hizo y nos mostró el camino.  

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