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Jesús toca la puerta de nuestro corazón cada día con su Palabra

El padre Vasile Ureche, sacerdote de origen rumano, estuvo de visita en la parroquia Sagrado Corazón de Empalme y compartió con la feligresía de esta comunidad en especial con el párroco Bartolomeu Blaj con motivo de su cumpleaños. Esta visita del padre Ureche, quién viajó desde Málaga, España, agradeció a todos por la acogida durante estos días que estuvo presente en esta comunidad.

La pastoral juvenil “Caminando con Jesús” amenizó con su coro la Santa Misa dominical, que fue presidida por Monseñor Aníbal Saldaña y concelebrada por los padres Vasile Ureche y Bartolomeu Blaj.

Vasile Ureche, quien es sacerdote de la diócesis de Bucarest, y trabaja en España en la diócesis de Málaga, resaltó que, fue una gran experiencia, primero compartir con el Nuncio Apostólico de Panamá, luego conocer al obispo de la Prelatura de Bocas del Toro, así como también haber compartido en las visitas que realizó en las comunidades de esta parroquia tanto con jóvenes y adultos.

“He visto la alegría de vivir la fe, transmitir la fe y celebrar la eucaristía del domingo. Es algo precioso ver a niños, jóvenes y adultos cantando y compartiendo; ha sido impactante para mi, aunque hay personas que no conocen la iglesia, se ve que poco a poco la actividad dará frutos”, comentó.

El sacerdote puntualizó que sus vacaciones las ha vivido con espíritu misionero por todo el trabajo que tuvo la oportunidad de compartir con las familias y con los sacerdotes de esta región, que le dejan un grato recuerdo valioso para su ministerio sacerdotal.

En su intervención Monseñor Aníbal Saldaña dijo: “procuren entrar por la puerta angosta”. Se enfocó en el llamado que Dios nos hace a seguir sus caminos, a dejarnos corregir, e instruirnos, permitiéndole a Jesús nos vaya transformando en su Palabra.

Enfatizó el Obispo Saldaña que, acudimos a la escucha de la Palabra en respuesta a su llamado. Jesús toca la puerta de nuestro corazón cada día, con su Palabra; está en nosotros como cristianos aceptarla, recibirla y deleitarse con ella, para permitirle que germine en nuestro corazón. 

Concluyó Monseñor Saldaña, “estamos llamados porque Jesús nos miró con ojos de misericordia, de amor para que demos frutos en bondad, paz, amor, paciencia, para que sólo Él y su nombre sea glorificado”.

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