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José también fue maestro

Al celebrarse la Solemnidad de San José, y dado el inicio de la clases virtuales  resaltamos su papel como inspirador y motivador para los padres y maestros.

Montgomery A. Johnson Mirones, ocds

 “Quien no hallare maestro que le enseñe a orar, tome a este glorioso Santo por maestro y no errará el camino”, Santa Teresa de Jesús (V. 6,8).

Esta semana celebramos la Solemnidad de San José, proclamado Patrono de la Iglesia Universal desde el 8 de diciembre de 1870 por el Papa Pio IX. Pero en realidad, fue el mismo Dios Padre quien lo escogió a él como Patrono, a ser el esposo de la Madre de Dios, el protector de la Sagrada Familia.

Conocemos las características especialísimas de San José, un hombre que fue más de acción que de palabra. Mudo no fue, pero las Sagradas Escrituras no nos comparten los diálogos que habrá tenido él con su esposa e hijo.

Los educadores católicos están llamados a ser testimonios de la Palabra ante la juventud.

Más se nos enfatiza dos aspectos: supo escuchar y se puso a hacer. Muy valioso sin duda, tomando en cuenta que puede haber quienes hablan mucho, y hacen poco. Pero, como nos lo explica la Doctora Teresa de Jesús en el Libro de la Vida, y en múltiples de sus escritos donde hace alusión a este gran abogado, José también fue maestro. Y en esto es lo que queremos profundizar, la figura de José como inspiración y motivador para los padres y maestros.

Obediencia

José no cuestionó al ángel, y de seguro se habrá turbado ante el anuncio que recibió del ángel sobre el embarazo de María. Él tuvo varias opciones: repudiarla, huir, rechazar el plan de Dios, dudar. No, José optó por aceptar el llamado, y como lo hizo María cumplió su misión callada y fielmente. Nosotros los educadores, y adultos, nos gusta ser obedecidos, y ponemos la desobediencia como un gran acto de irrespeto. Pero, profesionalmente ¿somos obedientes y dóciles ante el cambio?, o ¿somos obstinados sin cambiar metodologías y cuestionamos todo, sin saber escuchar si quiera el mensaje que nos quieren dar?

UN HOMBRE OBEDIENTE. De seguro José se habrá turbado ante el anuncio que recibió del ángel sobre el embarazo de María.

Fe

Creyó y actuó sin cuestionar. Fue un hombre de fe. Como nosotros los educadores católicos somos llamados a ser testimonios de la Palabra ante la juventud, hemos de modelar también esa conducta de ser personas de fe. Una fe viva y ardiente, que no se apaga en la adversidad, sino que se hace antorcha y bastón.

Custodio de la vida

José es un ejemplo a seguir en cómo Jesús creció en él, y él en Jesús.  Fue un modelo para el hijo a él encomendado. Nosotros como maestros tenemos la misión de también hacer que la Palabra crezca en nuestros niños y jóvenes. Esa Palabra que Jesús nos regaló que es mensaje de vida, familia y amor. Enseñemos a crecer, no solo en fe, sino también en madurez cívica y sabiduría social. La prioridad es formar personas, no autómatas repetidores de información.

  • Vocación. San José fue un hombre de vocación, de tipo familiar y profesional. Dios lo llamó a ser padre del Mesías y esposo de la Reina del Cielo. Definitivamente testimonio para los maestros también.
  • Familia. Los maestros están llamados a ejercer un estilo de vida familiar como lo mantuvo José. Balanceando su tiempo entre su familia y profesión. Somos llamados a defender la familia al estilo de Nazaret.
  • Profesión. Ejerció su profesión de carpintero. Los docentes encuentran en San José su ejemplo de entrega al trabajo. Son los artesanos del aprendizaje de sus estudiantes, a lo largo de todo el proceso formativo.

Humildad

¿Alguna vez José hizo alarde de ser el mejor carpintero de todo Israel o ser el Padre del Salvador? Eso hubiera sido vanidad. José fue tan humano, de carne y hueso como todos nosotros. Nosotros como tal, tenemos la inclinación a querer esperar aplausos y retribuciones, sobre todo económicas. Los maestros, aunque en el salón, también tenemos que ser artistas, pero nuestro trabajo es muchas veces callado y anónimo. Si esperamos lo contrario, revisemos nuestra vocación.

“Querría yo persuadir a todos que fuesen devotos de este glorioso santo, por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios. No he conocido a nadie que le tenga verdadera devoción y le haga particulares servicios, que no lo vea más aprovechado en la virtud; pues ayuda mucho a las almas que a él se encomiendan”, Santa Teresa de Jesús, Carmelita Descalza.

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