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¿Tienes vocación?

Vocación tienes, como la tenemos todos ¿pero cuál? No soy yo quien te lo pueda decir; has de ser tú quien la descubra.

José Gea Escolano/ReL

Crees en Jesús. ¿De verdad que hablas con Él y lo escuchas? Déjate estar de si te gusta o no, ser cura o monja o el matrimonio; no es cuestión de gustos, sino de respuestas a los deseos de Jesús sobre ti. Ahí está el punto clave.

¿Quieres que te diga algo personal que me sucedió en mi proceso vocacional? A mí me gustaban las chicas en mi juventud, como a todos los jóvenes; estar en el seminario e intentar responder a la llamada del Señor, no te anula el sentir atracción por las jóvenes. Por eso, entre dos cosas que te pueden atraer, el matrimonio o la consagración a Dios, hay que elegir lo que Él quiere para cada uno.

JOVEN. Hay dos cosas que te pueden atraer, el matrimonio o la consagración a Dios.

Por eso, cuando a mis 18 años tuve una enfermedad muy grave y el médico le dijo a mi madre que habría que dejar el seminario porque no podría seguir los estudios, me alegré interiormente porque así podría casarme. Unos meses después, el médico me dijo que si quería continuar en el seminario, ya podría matricularme porque mi enfermedad seguía un curso muy favorable. Y aunque mis padres me decían que eligiese, y si optaba por dejar el seminario, podría estudiar cualquier otra carrera, jamás pasó por mi mente decirle a Jesús que me volvía atrás… jamás. Me sentía llamado por Jesús y no lo dejaba por nada del mundo.

Y te vuelvo a preguntar ¿tienes vocación? No para hacer lo que te gusta sino para ser lo que Jesús quiere que seas y hacer lo que a Él le gusta que hagas. Por ahí va el sentido de la vocación.

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