El acceso al agua potable depende no solo de la infraestructura y la gestión pública, sino también del compromiso ciudadano con la protección de las fuentes hídricas y el cuidado de la Casa Común.
Por Herminia Rivera
La calidad del agua que llega a los hogares comienza a formarse mucho antes de que el usuario abra el grifo. Detrás de cada vaso de agua existe un proceso que inicia en las fuentes naturales, continúa con la captación, el tratamiento y la distribución del vital líquido, y puede incluir el almacenamiento en tanques de reserva de edificios y viviendas.
Químicos, especialistas de otras ramas e investigadores del Centro Experimental de Ingeniería (CEI) de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), coinciden en que uno de los mayores desafíos que tiene Panamá es la protección de las cuencas hidrográficas, cuyas condiciones han cambiado de manera significativa en las últimas décadas debido a diversas actividades humanas.
Para la especialista en gestión de calidad del CEI de la UTP, Josefina Iglesias, existen factores determinantes que afectan la calidad del agua, entre los que se encuentran el uso de agroquímicos, las descargas de aguas residuales y los contaminantes generados por actividades cercanas a las fuentes de agua.
Por su parte, el biólogo Adolfo Tuñón agregó que también la alteración de ecosistemas que forman parte de las cuencas hidrográficas afecta la producción de agua en el país.

Añadió la Licda. Iglesias que cuando una fuente hídrica se contamina, el tratamiento necesario para convertir esa agua en apta para el consumo humano se vuelve más complejo y costoso. Esto implica mayores inversiones en tecnología, equipos y procesos para cumplir con los estándares de calidad exigidos.
Ambos especialistas sostienen que la medida más importante es proteger la fuente de agua cruda, es decir, el agua que posteriormente será captada por las plantas potabilizadoras para su tratamiento.
Nuevos controles
Tanto Iglesias como Tuñón indicaron que en los últimos años se han actualizado las regulaciones sobre la calidad del agua potable en el país. Además de los controles tradicionales basados en indicadores microbiológicos, las nuevas normas incorporan parámetros adicionales para fortalecer la vigilancia sanitaria.
Responsabilidad compartida
Javier Lloyd, miembro del equipo del CEI, indicó que es necesario cuidar los recursos hídricos. Tal como decía el Papa Francisco, el cuidado de la Casa Común es responsabilidad de todos, por lo cual cada ciudadano debe tomar conciencia del papel que le corresponde en este sentido.
Esto implica valorar el agua como un bien común, comprender su importancia para la vida y asumir hábitos que contribuyan a su preservación.
El jefe de Laboratorio de Análisis Industriales y Ciencias Ambientales del CEI, Jorge Olmos, explicó que, para determinar si un agua es apta para el consumo humano, se realizan diferentes tipos de análisis. Algunos son microbiológicos, otros fisioquímicos y otros están relacionados con contaminantes específicos que pueden encontrarse, dependiendo de las características de la fuente de agua y de las actividades industriales o domésticas que se realizan en su entorno. Estos resultados se comparan con los parámetros establecidos en la normativa vigente para verificar su cumplimiento.
Sinónimo de salud
El doctor Algis Torres, director Regional de Salud de San Miguelito, área donde el suministro del vital líquido escasea por lo elevado de las viviendas y, a veces, baja la presión, recomendó a la población limpiar todos los días los envases donde se almacena el agua, tener un buen manejo de estos recipientes y evitar fuentes de contaminación como introducir objetos sucios y tapar de forma inadecuada los recipientes, para que no entre polvo u otros agentes contaminantes.
Ciudad que crece
Desde el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), el gerente metropolitano, Issac González, reconoce que la producción y distribución no ha crecido al mismo ritmo que la demanda. La planta potabilizadora Federico Guardia Conte, en Chilibre, abastece a un 87% de la población de la ciudad capital y produce 220 millones de galones de agua diarios.
Opinan especialistas

Josefina Iglesias
Gestión de calidad
“Uno de los aspectos más importantes es comprender que la calidad del agua no depende únicamente del proceso de potabilización”.

Javier Llyod
Químico
“Cada acción realizada en una fuente hídrica puede repercutir en miles de personas que dependen de ella, hay que cuidar la Casa Común”.
Jorge Olmos
Investigador
“Los análisis son una herramienta para monitorear la calidad del agua y garantizar que se mantenga apta para el consumo humano”.
Proceso de Potabilización del Agua

1. Captación de agua cruda
En esta etapa, el agua se extrae desde las fuentes naturales, generalmente de ríos y lagos, a través de la estación de bombeo de agua cruda. A continuación, el agua es enviada a la planta potabilizadora por medio de tuberías.
2. Proceso de potabilización
Este es el proceso por el cual se eliminan las partículas en suspensión y se destruyen los agentes microbianos que pudiesen estar presentes en el agua. Esto se logra utilizando diferentes productos químicos y sistemas de filtración.
3. Tanque de reserva del agua potable
Una vez realizada la potabilización, el agua es conducida a las reservas de almacenamiento. Su permanencia allí asegura el tiempo de contacto necesario con el cloro para hacer efectivo el tratamiento.
4. Distribución del agua potable
Ya finalizado el tratamiento, el agua potable sale por los conductos que permiten su distribución a la población mediante sistemas de bombeo y gravedad.
