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La conciencia se cultiva

Después de la vida, la libertad es el don más preciado. Por eso personas y pueblos de todo tiempo la defienden tanto, y han estado dispuestos a morir para defenderla. Sin embargo, con frecuencia se defiende una libertad sin límites, poco fecunda, que a la postre se convierte en opresión. 

Hay que cultivarla

Para que la libertad no se revele vacía, hay que nutrirla e iluminarla. “La conciencia se fortalece siendo alguien culto, porque una persona culta es difícil de manipular”, señala el docente y escritor David Robinson. Y agrega: “Una de las acciones que hay que emprender para en realidad ser libre y no dejarse manipular es leer, convertirlo en hábito, y tener conversaciones inteligentes con personas inteligentes”.

Lo mismo piensa el periodista José María Torrijos Legaspi: “Hay que estudiar mucho, leer de todo un poco (noticias, ciencias políticas, historia, economía), y construir una propuesta, un proyecto. De lo contrario, solo se le estará haciendo el trabajo a alguien más”, en referencia a políticos que tienen su agenda propia.

Siempre vigilantes

El profesor Robinson es enfático cuando dice que el joven no debe caer en la arrogancia de creerse totalmente libre. “Esa es la primera trampa en estos días (…) El primer paso de la liberación es aceptar la posibilidad de que seamos esclavos y estemos manipulados”.

El sacerdote Javier Bárcenas, vicentino al frente de la Fundación “Creo en ti” (jóvenes en riesgo social) dice que el joven debe interesarse en conocer su historia personal y ciudadana.

“Leer, documentarse, preguntar y analizar: solo así se desarrolla y fortalece una conciencia crítica”, señala el padre Javier Bárcenas.

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