DiócesisPrelatura de Bocas del Toro

La distancia no detiene a los misioneros en Bocas del Toro

La parroquia de San Agustín, en la Prelatura de Bocas del Toro, no ha dejado de misionar para mantener viva la fe en las comunidades. En esta ocasión en ocho poblaciones.

Yoel E. González N.

Casildo González tiene 22 años y forma parte del grupo de jóvenes de la parroquia San Agustín de Kankintú. Participó junto a dos jóvenes y el padre Nelson Tiusaba párroco de Kankintú, en la Prelatura de Bocas del Toro, en la reciente misión que se llevó a cabo en ocho comunidades: Río Piedra, Pajonal, Llano Piedra, Río Grande, Río Luis Bravo, Alto Cuay, Guacamaya y Valle Bonito.

La misión se realizó del 31 de mayo al 7 de junio.  Los misioneros recorrieron 12 horas y medio de la naturaleza, oraron hasta llegar a las comunidades. El recibimiento en cada comunidad fue la misma expresión de gozo y alegría. Las familias se dieron cita en cada encuentro a pesar de las distancias para escuchar las prédicas de los misioneros, dedicadas al amor de Dios y su misericordia día a día.

TRABAJO. Se tiene la esperanza de volver al ritmo que se tenía antes que empezara la pandemia.

Para Casildo fue notable ver la organización de las familias en cada comunidad visitada. “Sentimos la acogida. Con cariño nos dieron comida, hospedaje y toda la atención del que recibe al hermano en su casa”, indicó.

Con 24 años de edad, Evelio Salazar no dudó en ir al encuentro de sus hermanos y cuenta que su experiencia fue enriquecedora. “Observé cómo todas las comunidades visitadas reflejan unidad y una actitud positiva”, señaló convencido que como misioneros, también son evangelizados a través de la vivencia de fe de estas comunidades.

Debido a la pandemia se suspendieron las misiones a las comunidades, ahora se retoman.

“La misión de la Iglesia Católica es mostrar el amor de Dios hacia la persona, llevar el Evangelio a todo el que lo necesita, y mirar a los hermanos en estas comunidades, es ver el rostro de Cristo en cada uno de ellos”, expresó.

José Agustín Rodríguez, oriundo de la comunidad de Valle Bonito, nos cuenta que la organización de la misión fue trabajada con tiempo por el propio padre Nelson Tiusaba, que logró conformar y preparar al equipo de misioneros.

Comentó que la experiencia le ha enriquecido como misioneros, “me siento agradecido por esta visita y por la oportunidad que Dios nos ha dado de recibirlos en nuestras casas y compartir con ellos ese encuentro tan especial”. 

Mientras que para el padre Nelson fue un tiempo personal de gracia en la que se puede percibir la acción de Dios en favor de su pueblo, cómo los cuida y fortalece en su fe. “Fue una experiencia rica en la presencia de Dios”, reiteró. 

Itinerario de la misión

Salieron de Kankintú el 31 de mayo. Su primera parada fue en la comunidad de Alto Ortiga en la diócesis de Veraguas, con las Hermanas Lauritas en la parroquia Santa Laura Montoya. Allí descansaron para salir al día siguiente (1 de junio), hacia Valle Bonito, donde llegaron al medio día. Lo primero fue celebrar la Eucaristía con una comunidad ferviente, que se congregó con gozo y alegría.

ACTIVOS. Familias participaron en cada celebración.

Terminada la visita en Valle Bonito, los misioneros continuaron dos horas de camino hacia Llano Piedra y luego a Pajonal. Al día siguiente, 3 de junio, llegaron a Río Grande en horas de la tarde para celebrar las Vísperas y al otro día, viernes 4 de junio,  fiesta patronal del Sagrado Corazón de Jesús hubo Eucaristía y celebración del sacramento del Bautismo.

Ese mismo día, en horas de la tarde, llegaron a Río Luis Bravo donde también se celebró la Eucaristía. Luego pasaron a Alto Cuay donde se realizaron 23 bautizos, con gran asistencia de la comunidad. Acto seguido pasaron a Río Piedra, donde permanecieron dos días (sábado 5 y domingo 6 de junio). La misión terminó con el rezo del Santo Rosario en esta comunidad.

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