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Fondo de Apostolado, 56 años de misión

Todo inició con un equipo de 65 damas, que de manera voluntaria y dedicando gran parte de su tiempo, concientizaban a sus amistades a contribuir económicamente con su Iglesia y sus obras sociales.

Betzaida Toulier U.

La Hna. Jeniffer McDonald, Maritza Diez de Morales, Lizzelot de Endara y Marisín Moreno, con su presencia femenina, han acompañado el quehacer de la Iglesia, desde el Fondo de Apostolado, obra que cumple 56 años de misión ininterrumpida.

Cada una en distintas etapas, han empujado -como se dice- la carreta de este pilar económico que se creó para contribuir al sostenimiento de la Iglesia Arquidiocesana.

Recorrido de un apostolado

En su inicio, el Fondo de Apostolado recibía el nombre de Fondo para el Apostolado Seglar, porque estaba conformado por personas naturales o jurídicas, que realizaban donaciones permanentes a la Iglesia Arquidiocesana.

Para ese tiempo, la Hna. Jeniffer McDonald logró conformar un equipo de 65 damas, que  de manera voluntaria y dedicando gran parte de su tiempo, concientizaban  a sus amistades a apoyar económicamente a su Iglesia.

En estos 56 años, muchos laicos han dedicado tiempo y esfuerzo al Fondo de Apostolado.

“Los fondos eran destinados a las parroquias, a obras sociales y programas concretos que la Iglesia desarrollaba”, señaló Marisín de Moreno, actual Directora Ejecutiva del Fondo de Apostolado.

Explicó que con el nacimiento de la Campaña de Promoción Arquidiocesana, en 1975, el Fondo de Apostolado entró a formar parte de la Fase de Solidaridad, al ser uno de los medios de recaudación de ingresos permanentes.

EQUIPO. Reuniones de los directivos preocupados por buscar los fondos. (Foto de archivo)

Solidaridad con la Iglesia y sus obras

Con el tiempo, ese sentimiento de identidad de los fieles con su Iglesia y el insistente llamado a ser solidarios, con las obras sociales que desarrollaba la Arquidiócesis, tuvo sus efectos.

El Fondo de Apostolado, a través de una comunicación directa y efectiva, logró recaudar mayores fondos usando las nuevas tecnologías que facilitaban los donantes, hacerlo sin tener que llegar hasta sus oficinas ubicadas en la Arquidiócesis de Panamá.

Para Marisín de Moreno, el Fondo de Apostolado recoge hoy el trabajo de tantas personas que durante estos 56 años han aportado con su creatividad y esfuerzo, de crear en la feligresía una cultura de solidaridad con su Iglesia y sus obras, al que todos estamos llamados como bautizados.

Aclaró que ni en pandemia el Fondo de Apostolado ha interrumpido su misión. “Se mantiene el Fondo de Apostolado, programa de donaciones permanentes, donde las personas colaboran con aportaciones durante todo el año de manera periódica: mensual, bimensual, trimestral y anual”, dijo.

Nuevas formas de contribuir

Miles de panameños se han reinventado durante esta pandemia, la Campaña Arquidiocesana se ha inspirado en ellos con una novedosa forma de contribución y ha creado un sistema nuevo de donación, de manera cómoda y segura, ingresando a WWW.IGLESIAERESTU.ORG,  se puede donar con tarjetas de crédito, sin dejar de lado las formas tradicionales como YAPPY, Transacciones de Banca en Línea (ACH) o donaciones directas a la cuenta 03-01-01-001485-7 Banco General, Cuenta Corriente a nombre de Campaña Arquidiocesana, Cheques a nombre de Campaña Arquidiocesana, en las Oficinas del Arzobispado de Panamá, Carrasquilla, horario de lunes a viernes de 8:00 a.m. 12:00 p.m.

Para mayor información puede llamar al 6340-4741

Ser corresponsable con tu Iglesia ahora es mucho más ¡fácil, rápido y seguro!

  1. Haz clic aquí www.iglesiaerestu.org
  2. Llena el formulario de donación, donde podrás escoger aportar de forma única o mensual, así como seleccionar el monto que desees.
  3. Dale al botón: ¡QUIERO DONAR!

Luego colocas tus datos: nombre, apellido, correo electrónico y país.

Escribe tu dirección (en el código postal coloca 0000 si no te lo sabes).

Ingresa los datos de tu tarjeta de crédito: número, fecha de vencimiento (mes y año) y el código cvv (son los 3 números negros que aparecen en el reverso de tu tarjeta).

Y ¡listo!

«Juntos continuaremos haciendo el milagro de la multiplicación de los panes»

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